Month: enero 2016

HU-CI un proyecto que empieza con H de Humano

Humanizando las Unidades de Cuidados Intensivos

proyecto-hu-ci

Nadie dijo nunca que la vida fuera fácil, pero con pequeños gestos como el del proyecto que os contamos hoy, podría mejorar, sin duda. Ya nos habéis oído hablar en otras ocasiones de lo importante que es el factor humano en medicina.  Los tratamientos médicos y los adelantos técnicos son fundamentales, pero estamos plenamente convencidas (quizá porque somos de letras) del gran poder curativo que poseen las palabras.

Por eso cuando conocimos el proyecto de Gabi Heras, nos entusiasmó. Ojalá se unieran al proyecto todos los hospitales del mundo. Todo llegará.

Gabi Heras es un médico especialista en cuidados intensivos y el creador del proyecto HU-CI, cuyo fin entre otras muchas cosas es lograr la humanización de las Unidades de Cuidados Intensivos.

Enfermos, familia y profesionales. Tres actores principales en una misma función. Y como actores principales que son, todos deberían tener su espacio porque son igual de importantes.

El proyecto HU-CI surgió en febrero del 2014. Sirve de punto de encuentro de todos ellos y trabaja para mejorar el sistema sanitario haciendo que las UCIs (esos lugares inhóspitos y llenos de multitud de aparatos y cables) se conviertan en lugares más humanos.

Desde el proyecto HU-CI piensan que hay una serie de mejoras que habría que ir implementando para lograr esa “humanización”. Por ejemplo, flexibilizar los horarios de visitas para que los pacientes se sientan más acompañados y las familias menos angustiadas, evitar el desgaste (profesional) de los profesionales, dar importancia al papel de los psicólogos (dando apoyo tanto a médicos como a pacientes), mejorar la arquitectura de las unidades para preservar la intimidad, hacer la enfermería visible, etc.

Os recomendamos la charla que Gabi dio en TEDx, El cuidado de lo invisible. En ella se describen experiencias muy realistas y muy emotivas también. Experiencias por las que tarde o temprano, nos guste o no, pasaremos todos. Es así. La vida es así. Demasiado perra a veces. Por eso, escuchándole, nos ponemos en la piel de todas aquellas personas que, o están viviendo esta dura experiencia desde su cama en la UCI, o como padre, madre, hermano, hijo, amante…

Me quedo con estas frases de Gabi: “Hay que recuperar el poder de los sentidos que la objetividad científica y la velocidad en el trabajo ha hecho que dejemos a un lado. Tenemos que volver a mirar, a escuchar lo que se dice y lo que no, a oler y palpar las necesidades de los pacientes, de las familias y de los profesionales. Y entre todos hay que hacer la revolución de la emoción, un movimiento social y labor educativa que ponga en valor el cuidado de lo invisible”

Gracias Gabi por este proyecto valiente al que esperamos que se una cada vez más gente.

 

Más de 20.000 colores para tu medicación. Parte II.

¿Importa el color de un medicamento?

Antes de empezar a hablaros de nuevo sobre el color de los medicamentos, os recordamos nuestro post anterior sobre la historia del medicamento y en el que el Dr. Tamargo nos adelantaba que el color sí es importante, de hecho, hay estudios que relacionan los colores con el género y la edad del paciente, con el sabor, con su efectividad o, por ejemplo, que el significado de los colores cambia según países y culturas.

Entonces, ¿importa realmente el color de un medicamento? Y parece ser que sí. Por ejemplo:

“Algunas personas piensan que las pastillas de color rosa son más dulces que las de color rojo, que las de color amarillo son más saladas, que las de color blanco o azul son más amargas y que las de color naranja más agrias.

Además, numerosos estudios han demostrado que el color también transmite al paciente algún mensaje acerca la “potencia” de un medicamento.

El color naranja transmite energía y el color rojo (“fuego”) sugiere que el fármaco podría conseguir un alivio rápido del dolor (efecto analgésico). De hecho, las cápsulas de color rojo y negro producirían un efecto analgésico más efectivo que las de color azul o verde y las de color blanco serían las más débiles.

Los tonos marrones y rojos parecen significar y conllevar una sensación de gravedad en un determinado tratamiento y los fármacos con ese color se califican de potentes y se utilizan en el tratamiento de las dolencias cardiacas. Por el contrario, los colores verdes y amarillos se asocian a poca potencia y este color lo presentan algunos medicamentos utilizados en procesos dermatológicos.

En una revisión de 12 estudios que analizaban diversos medicamentos destinados a tratar diversas enfermedades del sistema nervioso central se comprobó que los colores rojo, amarillo y naranja se asocian con un efecto estimulante, mientras que colores azul y verde transmiten tranquilidad y relajación y sugieren que el medicamento nos permitirá dormir bien por la noche o mitigar el dolor. De hecho, los fármacos hipnóticos (que inducen somnolencia y sueño), sedantes o ansiolíticos presentaban con mayor frecuencia colores verdes, azules o púrpura. Y los pacientes afirmaban que se dormían más rápido y dormían más tiempo tras tomar una cápsula azul que si tomaban una de color naranja.

También existe una correlación entre el color y el género o la edad del paciente. El color azul es masculino y ello ha funcionado con éxito en la comercialización de Viagra, por ejemplo. A las mujeres les gustan más los colores rosa, amarillo y rojo (predominan en las píldoras anticonceptivas) y a las personas mayores el color rojo. Los niños consideran que el rosa es un color dulce y por ello los medicamentos para los más pequeños a menudo tienen este color.

Sin embargo, el significado del color para los pacientes cambia con el tiempo, por lo que los resultados de los estudios realizados hace 15-20 años pueden no ser extrapolables al momento actual. Lo mismo ha sucedido con las bebidas y los alimentos de moda que cambian con el tiempo.

Por otro lado, el significado de los colores cambia según países y culturas. Es decir, que los resultados observados en estudios de mercado en los Estados Unidos no tienen por qué ser extrapolables a Europa, e incluso pueden existir diferencias amplias entre los distintos países europeos”.

Así que, como decíamos al principio, parece ser que sí. Los colores afectan la acción percibida de un medicamento y parecen influir en la eficacia de un fármaco. 

En imagen, que siempre es más fácil, sería algo así:

color-medicamentos

–A este paso el color en medicina va a ser más importante que en las imprentas. ¿Utilizarán pantoneras los laboratorios?–

Pero, bromas aparte, hay personas que pueden verse más afectadas por el color del medicamento que otras, como los ancianos y los pacientes multimedicados, por ejemplo. Pero esto lo dejamos ya para otro post en el que veremos si el color de un medicamento podría hacer que los pacientes sigan mejor o peor su tratamiento

Más de 20.000 colores para tu medicación. Parte I.

La importancia del color de los medicamentos

No sé vosotros, pero nosotras ya echábamos de menos al Dr. Tamargo. Y aquí le tenemos de nuevo, aguantando nuestras preguntas y ayudándonos a explicar de la manera más sencilla posible (a vosotros y a nosotras) un montón de dudas y curiosidades en nuestra sección de Fórmula Magistral. Bien.

¿Y quién es él? –como decía Perales–  A los que nos seguís no hace falta que os expliquemos quién es, a los nuevos seguidores os contaremos que el Dr. Tamargo es médico (obvio) pero también especialista en farmacología, catedrático de la facultad de Medicina de la Universidad Complutense y académico miembro de un montón de sociedades de las que nosotras jamás sabremos ni lo que significan sus siglas. Así que, gracias Dr. Tamargo, por su tiempo y por explicarnos la salud vista como nosotras la vemos, en modo usuario.

A los nuevos también os decimos que en esta sección de Fórmula Magistral, aparte del esfuerzo de ponernos serias, contamos con la participación de gente que sabe de verdad de medicina y medicamentos. En ella ya os hemos explicado cosas tan básicas como: qué es un fármaco, si fármaco y medicamento son lo mismo, qué son los excipientes, diferencias entre medicamentos genéricos y de marca… y ahí nos quedamos. Hasta ahora.

Os recordamos que los colorantes son los excipientes que dan color a un medicamento, los grafiteros de los excipientes:

excipientes-c8h-colorantes

Y ahora, sí, por fin, le preguntamos de nuevo al Dr. Tamargo: ¿el color en un medicamento tiene importancia? Su respuesta comienza con la historia del medicamento. Y, la verdad, nos ha parecido muy curiosa:

“La primera forma farmacéutica de la que se tiene noticia fue una píldora (del latín pílula, que significa «pelotilla», utilizada en el antiguo Egipto, más de 1.500 años antes de J.C. Se trataba de una forma farmacéutica sólida, pequeña, con forma de esfera que contenía los remedios medicinales mezclados con arcilla o con pan. Desde entonces hasta mediados del siglo pasado casi todos los medicamentos eran píldoras redondas, de un color más o menos blancuzco, que se expendían en frascos por lo general transparentes.

Esto empezó a cambiar a partir de 1975, con la introducción de las cápsulas de gelatina blanda que permitían incluir en su interior formas sólidas o líquidas de los medicamentos y, lo más importante, colorear su superficie externa con múltiples colores.

En la actualidad hay más de 20.000 combinaciones diferentes de colores disponibles en el mercado farmacéutico y cualquier formulación que se dispensa en una farmacia puede presentarse de forma coloreada.

Y es aquí cuando surge la pregunta ¿importa el color de un medicamento? o ¿el color de un medicamento podría hacer que el paciente siga mejor o peor el tratamiento?

No comemos los medicamentos, pero sí los vemos y los paladeamos. Por tanto, el color, la forma y el sabor de un medicamento pueden modificar cómo los pacientes perciben la medicación que toman, pudiendo modificar la efectividad o incluso reducir las reacciones adversas que el fármaco les produce. De hecho, para tres cuartas partes de los pacientes el color y la forma de sus medicamentos ejercen una importante influencia en su percepción creando ciertas expectativas en ellos”.

El Dr. Tamargo nos cuenta más curiosidades sobre el color de los medicamentos pero para un solo post es un poquito extenso y por eso hemos decidido dividirlo en dos e incluso en un tercer post. Es bastante interesante lo que cuenta, así que si sois curiosos como nosotras, os animamos a que los leáis.

Os adelantamos que el color, por ejemplo, hace que las personas perciban un mismo medicamento de forma más o menos potente, o que una pastilla se perciba con un sabor más dulce o más salado, hacerlas más estimulantes o por el contrario crear un efecto sedante. Incluso hay estudios que relacionan los colores con el género y la edad del paciente, o que el significado de los colores cambia según países y culturas.

Muy interesante. De verdad.