Month: abril 2016

HITOS FARMACOLÓGICOS. PARTE I

Principales fármacos aparecidos a lo largo del siglo XX

¿De verdad creéis que cualquier tiempo pasado fue mejor? Musicalmente hablando, sí. Seguro. Ya os lo digo yo. Pero si hablamos de salud y de medicina, me temo que no. Para que os hagáis una idea os daremos un dato

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Así, sin entrar mucho en detalle, antes nos moríamos de cosas que en la actualidad (en un país desarrollado, claro) es casi impensable. ¿Las causas? Muchas y muchas de ellas asociadas directamente a carencias básicas: una mala nutrición, un suministro de agua deficiente, un mal acondicionamiento de la vivienda…

Fijaos. A principios del SXX en Estados Unidos se consideraba “normal”, por ejemplo, que uno muriera de un gripazo o de una simple diarrea. Cualquier enfermedad, considerada ahora común, podía ser fatal en aquella época. Sin necesidad de coger el avión, aquí, en nuestros pueblos, se oía mucho eso de “se ha muerto de lo suyo” o “le dio un aire al pobrecillo”. Eran cosas normales. Morirse era normal. Y ni siquiera uno investigaba mucho el porqué de aquella muerte. Pa qué. Las cosas eran así y ya está. Bastante tenía uno con buscar la ración de comida del día como para pensar si eso que comías era más o menos bueno para tus triglicéridos. Apenas se hablaba de cáncer, por ejemplo.

– Virgen santa  ¡qué carácter! –

Pero eso era antes, aunque este señor del vídeo opine lo contrario. Ahora vivimos entre 40 y 45 años más. Dos vidas de las de antes.

Estos cambios tan espectaculares en nuestra esperanza de vida se debieron, en su gran mayoría, a los programas nacionales de salud pública y a otros diversos factores como el económico, por ejemplo. Al desaparecer de la población esas carencias básicas, desaparecieron con ellas gran cantidad de infecciones asociadas. Las campañas de vacunación erradicaron, casi completamente, muchas de las enfermedades que diezmaban a la población (peste, tuberculosis, neumonía, viruela…). En la actualidad las enfermedades cardiovasculares y el cáncer son las que han acaparado todo el protagonismo.

En cuestiones de salud la vida nos ha cambiado mucho, sí. Pero, sin duda, los que más nos han ayudado a ese cambio y a los que debemos rendir un tributo importante es al papel que la investigación en medicina y los fármacos, han jugado en estos cambios. Porque… ¿os habéis preguntado alguna vez cómo estaríamos ahora mismo sin ellos? ¿Os imagináis, por un momento, que no existieran o no poder tener un fácil acceso a esos medicamentos que curan nuestras enfermedades o nos alivian el dolor? 

Así que le preguntamos a nuestro colaborador y farmacólogo, Dr. Tamargo, qué hitos en farmacología considera él que han cambiado más nuestras vidas durante el siglo XX y por qué o en qué orden.

Su respuesta es bastante interesante, como siempre, pero para no extendernos demasiado, hemos decidido dividir la información en dos post. Éste, que nos sirve de introducción y un segundo en el que os hemos hecho infografía a modo de resumen sobre aquellos fármacos que el Dr. Tamargo considera los hitos farmacológicos más importantes del siglo XX.

El Dr. Tamargo nos contará cosas tan curiosas como el descubrimiento del uso de la nitroglicerina en el tratamiento de cardiopatías, el origen de la aspirina o por qué el periodo entre 1949 al 1959 se conoció con el nombre de “la década mágica de la psiquiatría”.

Muy interesante. En serio.

La aterradora (y tonta) historia entre una aguja, un brazo, un profesional sanitario y tu imaginación.

El verdadero miedo a las agujas

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El Exorcista, El Resplandor y toda la saga de Freddy Krueger juntas no equiparan al verdadero terror que proporciona a algunos, bueno, a la mayoría, seamos sinceros, que nos tengan que pinchar para sacar sangre, por ejemplo, para un simple análisis. Y ya no digamos cuando nos cogen una vía. Es algo inexplicable, porque que nos dé miedo un mono borracho con un cuchillo de carnicero en cada mano, encerrado contigo en una habitación de dos por dos metros y a oscuras, es entendible y justificable pero lo que no lo es, es que un profesional de la enfermería, que no tiene nada contra ti y que ha sacado sangre probablemente unas 548 mil veces con 548 mil resultados de éxito, nos provoque semejante estado de desazón. Además, en el caso más que imposible de que por un “pinchacito” controlado y repetimos, llevado a cabo por profesionales, la cosa acabe peor que una película gore, que es lo que todos nos imaginamos, debemos saber que:

1. Estás rodeado de gente que sabe curar, es decir, en un centro de salud u hospital donde hay muchos médicos y muchos más profesionales sanitarios que saben como velar por tu salud y bienestar.

2. Querrás que te devuelvan el dinero de la entrada a esta peli tuya que te has montado, porque nada de lo que crees que va a pasar pasará. El final dista mucho de ser un apocalipsis al más puro estilo Tarantino, ya que te garantizamos que será un final feliz, limpio y con mucha luz y que cuando ese profesional termine, querrás besarlo porque apenas habrás notado nada.

¿No habrá en el mundo y en nuestra propia casa utensilios de tortura mucho más violentos y con un aspecto muchísimo más aterrador? Piensa un segundo: esquinas traicioneras que persiguen espinillas, cosas que queman o incluso ese artilugio del demonio que las mujeres se meten en los ojos llamado rizador de pestañas, pero da igual, es ver una aguja y adiós, venga, hasta luego que me llaman por allí bien lejos.

Desde luego existe una patología, que se diagnostica y se trata, el nombre es belonefobia (que no, no es el miedo que siente uno a las figuritas del belén), es la fobia que describe el verdadero miedo a las agujas.

Por eso, antes de que la situación se me vaya de las manos la próxima vez, me repetiré: “Ya no tengo cinco años, soy una persona adulta, no me va a pasar absolutamente nada, soy valiente y enseñaré el brazo”.

Hoy, un gracias para el personal de enfermería

La unión entre paciente y médico

Llevamos un año (o así) con Cada 8 horas y aún no hemos dedicado un post, en exclusiva, a quienes más tenemos que agradecer, al personal de enfermería. Muchas cositas molonas en Twitter, en Pinterest y en Instagram pero no un post en condiciones. Y eso, nos ha hecho pensar.

Sí, a nosotras también nos ha pasado.

Aunque son mayoría e imprescindibles en un hospital, muchas veces no nos damos cuenta de su importancia. Un error inconsciente, pero un error grande, porque además en España podemos presumir abiertamente de tener profesionales muy bien formados.

Pero aquí, no vamos a alabar su capacitación, que eso ya lo saben en todo el mundo si no cómo ponen ese toque humano que muchas veces (no todas) echamos de menos en los médicos (de esto ya hemos hablado). Y “eso”, ese toque humano, como decía Ana Pastor hace poco en una carta de agradecimiento, “eso” no lo enseñan en la facultad, ni viene escrito en el contrato. Nosotras pensamos que es porque, sencillamente, son quienes están en contacto directo con el enfermo en su día a día, están con su familia, y establecen un vínculo que posiblemente a los doctores no les sea tan fácil alcanzar. Y porque en muchísimos casos, es vocacional. Y de esa relación, salen ideas que nos parecen únicas.

Para vínculo, el de esta madre con sus 1000 hijos ¿verdad?

¿Alguien se imagina a un cirujano gastando bromillas a la familia de un enfermo o dándole un abrazo? Nos cuesta imaginarlo porque, entre otras cosas, no es el mejor momento para el humor. Pero en el día a día es tan necesario como respirar o como ese goteo que tienes enganchado a la vena. La enfermería es una profesión de contacto y así debe ser. Porque el amor y el humor, como hemos dicho infinidad de veces, curan

Un ejemplo de hasta dónde puede llegar el amor a esta profesión es este de EEUU, en el que un grupo de enfermeras de la UCI se han currado una campaña muy chula con los bebés prematuros que cuidan. Esto, para los padres, es una inyección de optimismo, un motivo para mantener la esperanza. 

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Fuente: Chrissie Gallentine.Matchstic/Children’s Healthcare of Atlanta

Todo esto que estamos contando aquí es la base de esta iniciativa de 6 estudiantes que en su último año de la Complu vieron que había que dar un paso más y hablar de una atención humana que completase su formación científica y técnica. Montan una jornada para hablar, escriben, se mueven. Bien. Ese es el camino.

Existen muchos ejemplos. Y es que estas cosas las ve quien está con quien sufre. En un cáncer de mama, claro que necesitas al médico y a los investigadores pero cuando ya estás curada, no termina la historia. Un detalle pequeño es el que falta. Reconstruir el pezón supone devolver la autoestima a la mujer, y de eso se encargan en la Unidad de Micropigmentación Mamaria del Ramón y Cajal, formada al 100% por personal de enfermería.

Deberíamos seguir y seguir contando casos, como el de las enfermeras que organizan un flash mob para despedir a un paciente, que bailan con una niña con cáncer…  porque se merecen más visibilidad, no son la sombra de nadie.

Gente de enfermería, cualquier cosa que penséis en la que podemos ayudar, contad con Cada 8 horas.