Month: julio 2016

Cómo sobrellevar el verano en la ciudad

Los otros trucos que no te cuentan en las revistas de salud pero que también ayudan, oye.

Ya ha comenzado la época en que tus Redes Sociales se llenan de puestas de sol, de pies en la arena de la playa, en el agua, en el césped, en camas… pies y pies por todas partes. Es decir, la época en la que todos se van de vacaciones y documentan este hecho como único e inigualable. Se crea, sin querer o queriendo, una especie de competición para demostrar que las vacaciones de uno son mejores que las del otro. Pero, ¿qué pasa cuando, por el motivo que sea, uno no se coge vacaciones y se tiene que quedar en la ciudad? El calor sofocante y el no escapar se unen a la pesadez de ver todas esas fotos de las que hablábamos antes y que parece que te refrotan por la cara eres un pringado por no pasarlo tan chupi como yo y no sacar tus pies a pasear desnudos. Y eso nunca es bueno para la salud.

No temáis, gente sin vacaciones, en este post os daremos algunos truquitos, más válidos o menos, para pasar el verano sin tanto hastío:

Truco 1. No mires tus Redes Sociales. Es obvio y teníamos que empezar así. Para evitar todo lo anterior expuesto y que tu mal humor no crezca exponencialmente, deja de lado una temporada tus redes sociales, todas. Otra cosa que puedes hacer es conseguir pósters de sitios paradisíacos y hacerte fotos y colgarlas tú, sin parar. Aquí tienes un ejemplo:

verano en la ciudad

Texto obvio: ¡Momento único! En Aliexpress igual siguen teniendo el póster de oferta.                 

Truco 2. Ponte el bañador. Que no te vayas de vacaciones no quiere decir que no puedas ponerte el bañador. Es más, te aconsejamos que compres una crema (en tu caso no hace falta que tenga protección) con olor exótico a papaya, fruta de la pasión o cualquier otra fruta caribeña cuyo olor te haga imaginar que estás lejos, bajo una palmera. Si a todo esto lo acompañas de una buena canción reggae, surfera o que simplemente hable de mar, brisa y playas, solo te queda cerrar los ojos y tele transportarte.

 

Truco 3. Conviértete en vampiro. No, no te decimos que caces personas, que cansa mucho, ni que bebas sangre porque está caliente y en verano como que no apetece nada. Lo que te proponemos es que te escondas en la oscuridad por el día todo lo que puedas y que por las noches renazcas, despiertes y salgas a la calle igual que salen las señoras a tomar el fresco.

 

Truco 4. Sonríe. Porque sabemos que todos estos consejos que te hemos dado no sirven para mucho más que para sacarte una sonrisilla y porque el buen humor siempre, siempre, ayuda a sentirte mejor. Además, seguro que los que están de vacaciones, tampoco están tan bien o sí. 

¡Ah, y muy importante! ¡Seguid bebiendo agua con estos calores! a ver si ahora resulta que, como no hablamos de eso, dejáis de beberla, y el agua también ayuda.

¡Feliz verano!

Principales tratamientos hormonales del siglo XX

En Cada 8 horas seguimos con nuestro exhaustivo repaso a la historia de los principales fármacos aparecidos durante el siglo XX. Hoy hablaremos del origen de los tres tratamientos hormonales más importantes empleados en medicina y que, por una u otra razón han cambiado nuestras vidas, siempre con la ayuda de nuestro colaborador el Dr. Tamargo:

Tratamiento de la diabetes, píldora anticonceptiva y corticoides:

tratamientos hormonales

 

6. TRES IMPORTANTES TRATAMIENTOS HORMONALES:

1. El tratamiento de la diabetes.

La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por un aumento en los niveles de glucosa en la sangre circulante (hiperglucemia) que se produce como consecuencia de que el páncreas no sintetiza la cantidad de insulina que el cuerpo humano necesita, la elabora de una calidad inferior a la habitual o el organismo no es capaz de utilizarla con eficacia. En el momento actual se calcula que en España el 13,8% de la población es diabético. La insulina es es una hormona de 51 aminoácidos, producida y secretada por las células beta del páncreas que permite regular los niveles de azúcar-glucosa en la sangre.

Hay dos tipos de diabetes:

Tipo 1 o juvenil, ya que a aparece en infancia o en adolescencia. Constituye el 5-10% de los casos y es debida a un déficit (generalmente total) en la secreción de insulina como consecuencia de la destrucción progresiva de las células beta del páncreas, que la producen. Estos pacientes deben inyectarse insulina para sobrevivir.

Tipo 2 aparece en edades más avanzadas y constituye el 80-90% de los casos de diabetes. La diabetes tipo 2 es debida a una disminución en la producción de insulina y a una resistencia de las células (especialmente del hígado y los músculos) a la acción de la insulina. Según qué defecto de los dos predomine, al paciente se debe de tratar con fármacos antidiabéticos orales, aunque algunos pacientes pueden necesitar, además, inyectarse insulina.

En 1921 por Frederick Grant Banting, Charles Best, James Collip y John Macleod de la Universidad de Toronto (Canadá) consiguieron aislar un extracto pancreático que denominaron Isletina, que reducía la glucemia en los animales. Después, provocaron una diabetes experimental en perros y, una vez desarrollada la enfermedad, comprobaron que la administración del extracto de páncreas reducía los niveles de glucosa en la sangre y suprimía la eliminación de glucosa por la orina. Por estos estudios, MacLeod y Banting recibieron en 1923 el Premio Nobel de Medicina. El 11 de enero de 1922 Banting y Best llevaron a cabo el primer uso clínico de un extracto obtenido a partir de páncreas de animales, que posteriormente llamaron insulina, en un paciente diabético de 14 años de edad nombrado Leonard Thompson. Desde entonces se ha conseguido diseñar distintos tipos de insulina, en 1979, David Goeddel consiguió fabricar insulina humana por métodos de ingeniería genética y en 1981 John Ireland introdujo la pluma para la administración de insulina.

La metformina fue el primer fármaco hipoglucemiente oral. Se obtuvo de una planta (Galega officinalis: yerba o ruda galega o cabruna) utilizada durante siglos por la medicina popular en el tratamiento de la diabetes. La metformina quizás fuera descubierta como fármaco por el eminente médico filipino Eusebio García, quien la había utilizado en 1949 (con el nombre de flumamina) en una epidemia de malaria, observando que el fármaco producía una marcada reducción de los niveles de glucosa en sangre, lo que pensó que podría explicar sus acciones antiparasitarias. En 1957, el médico francés Jean Sterne, que trabajaba en los laboratorios Aron de Paría y conocía los escritos de García utilizó metformina en el tratamiento de los pacientes con diabetes tipo 2. En la actualidad, casi 60 años más tarde, la metformina es el fármaco de elección en todas las guías de práctica clínica para el tratamiento del paciente diabético.

2. La píldora anticonceptiva:

Son fármacos que no previenen, ni tratan ni curan enfermedades. En 1938, Sir Charles Doods, bioquímico inglés, descubrió el dietilestilbestrol, un estrógeno de síntesis, que se recetaba entre 1950 y 1975 a las mujeres embarazadas para evitar el riesgo de aborto espontáneo y para tratar las hemorragias del embarazo. Los estrógenos son producidos por los ovarios y la placenta en los primeros 7 días del ciclo menstrual de la mujer y promueven el crecimiento y desarrollo de mamas, útero y vagina y facilitan el contorno femenino. En 1951 los químicos Carl Djerassi, Luis Ernesto Miramontes, y George Rosenkranz de la compañía Syntex en Ciudad de México sintetizaron la noretisterona, un análogo de la progesterona activo por vía oral. La progesterona es una hormona liberada por el ovario y la placenta. Durante el ciclo menstrual, acondiciona la capa interior del útero (el endometrio), para facilitar la implantación del embrión; si no hay fecundación, los niveles de progesterona disminuyen al final del ciclo menstrual, el endometrio se desprende, y se produce la menstruación. Durante el embarazo, la progesterona ayuda a mantener un embarazo seguro.

En 1952, Gregory Pincus y John Rock descubrieron que estaban usando métodos similares para alcanzar metas opuestas. Pincus había inducido un estado anovulatorio en mujeres tratadas con dietilestilbestrol y Rock lo había inducido administrando progesterona entre los días 5 y 24 del ciclo menstrual, observando que tras suspender el tratamiento se producía una hemorragia menstrual. En 1955 prepararon una píldora (llamada Enovid) en la que combinaban un estrógeno (mestranol) y un progestágeno (noretinodrel). Los estudios se iniciaron en 1956 en Puerto Rico, y el año siguiente en Haití y Ciudad de México. A pesar de los buenos resultados obtenidos, en 1957, el gobierno de los Estados Unidos dio luz verde para la comercialización del Enovid, no como anticonceptivo, sino para regular la menstruación y el 23 de junio de 1960, la píldora recibía el permiso para ser vendida explícitamente como anticonceptivo oral. En España no se autorizó la píldora anticonceptiva hasta octubre de 1978, aunque desde 1964 se utilizaba un fármaco (Novial 21), con propiedades similares, para regular el ciclo menstrual. Es de señalar que la píldora anticonceptiva no previene, ni trata mi cura una enfermedad, sino que son fármacos diseñados para modular una función normal del organismo y prevenir algo tan fisiológico como el embarazo.

3. Los corticoides:

Unos fármacos para todas las ocasiones. A comienzos del siglo XX se demostró que al quitar las glándulas suprarrenales los animales desarrollaban una enfermedad parecida a la enfermedad de Addison, que mejoraban cuando se administraban extractos de la corteza suprarrenal. En 1934 Edward Calvin Kendall en la Clínica Mayo, logró preparar, a partir de los extractos de suprarrenales, un compuesto, al que denominó cortina, que contenía unas 30 sustancias. Con una de ellas, denominada compuesto E, logró en 1947 aliviar a un paciente con Artritis Reumatoide, por lo que Kendall lo denominó cortisona, ya que derivaba de la corteza suprarrenal. En 1944, sintetizó una pequeña cantidad de dehidrocorticosterona o compuesto A, en 1945 Thadeus Reichstein sintetizó la corticosterona y en 1946-47 Sarret y Kendall sintetizan los compuestos E y F a los que denominaton cortisona e hidrocortisona, respectivamente. En 1949 los trabajos de Kendall y Philip Showalter Hench demostraron el espectacular efecto de la cortisona en el tratamiento de la artritis reumatoide, lupus eritematoso, fiebre reumática, dermatomiositis, polimiositis y otras enfermedades autoinmunes. En 1950, Hench, Reaichstein y Kendall recibieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina “por sus estudios de las hormonas de la corteza suprarrenal, su estructura y efectos biológicos”. Desde entonces los glucocorticoides han demostrado que exhiben potentes acciones antinflamatorias e inmunosupresoras (supresión de rechazo de trasplantes), razón por la que se utilizan, muchas veces de forma indiscriminada, para el tratamiento “de casi todo” y como forma de “enmascarar lo que no sabemos diagnosticar”.

Los hospitales

Esos grandes edificios llenos de enfermos

Tal como dice la película Aterriza cómo puedas, “los hospitales son grandes edificios llenos de enfermos en los que a veces no hay camas” y cuando te toca estar en una nunca te sientes muy cómodo.

Por muy mínima que sea la estancia, por muy leve que sea el motivo y por muy “acogedora” que sea tu habitación, nos atrevemos a aventurar que estar en un hospital como paciente, no es plato de gusto para nadie. Primero por lo más obvio, porque no te encuentras del todo bien y segundo por un sinfín de pequeños detalles de los que ya estamos acostumbrados pero que distan mucho de ser placenteros.

EnferMitos-hospitales

Te sacan de tu casa y tu sofá, templos indiscutibles de tu intimidad y del descanso y de pronto, sin quererlo ni beberlo y en el momento que menos te apetece estás compartiendo habitación con un completo desconocido al que le da, por ejemplo, por roncar como si estuviese en su propia cama o sofá. Aunque esto no es lo peor, ni mucho menos, que te puede ocurrir: pedos, flemas, desvaríos varios, gritos… tuyos o de tu compañero por lo que a tu malestar, se une a una convivencia poco deseada en la que toleras cosas que no tolerarías ni en el momento de embobamiento más álgido con tu pareja perfecta.

Pero es así, los hospitales no son para disfrutar, son para curar, con lo que la intimidad se vuelve nula ya que todos entran en tu cuarto como aquel famoso Pedro por su casa, te ponen una bata ridícula más difícil de controlar que el punto del arroz y con la que enseñas más que con un tanga y tu cuerpo se convierte en una revista que todo sanitario puede ojear.

Y es que parece que te observarán por cámara oculta y que justo cuando tu compañero de habitación deja de roncar y por fin puedes relajarte incluso dormir un poco llega un celador, un enfermero, un médico, un pariente o alguien que se ha confundido de habitación, uno por uno o todos juntos en plan camarote de los hermanos Marx y ya está otra vez la fiesta montada a cualquier hora del día y de la noche.

Eso sí, ¿cuánto hace que no te llevan el desayuno a la cama? pues en los hospitales lo hacen, en plan hotel 5 estrellas. Lo malo es que cuando levantas la tapa de la bandeja las 5 estrellas bajan a 2 y con suerte. Y es que aunque el contenido no sea malo del todo, el contingente suele dejar mucho que desear. ¿Por qué serán tan feas las bandejas de comida en general? Fabricantes de bandejas del mundo, hacedla algo más bonitas por favor.

Y acabamos con lo que seguro estarás pensando pero no nos atrevemos a decir, ese momento en el que no te puedes levantar y te haces pipí o popó, ¡cómo nos gusta volver a hacer nuestras necesidades en un orinal/cuña y que luego además lo retire una persona a la que tampoco conocemos de nada. En fin, por suerte, casi todo se pasa y saldremos completamente sanos de allí, solo con la autoestima algo dañada, pero también se pasa.