Month: abril 2017

Relatos cortos para el alma

Cómo un texto bonito, leído en un determinado momento, puede curar.

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“Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso.”

“El guardián entre el centeno” – J.D. Salinger

Así que tranquilos. Tal como cuenta el principio de “El guardián entre el centeno”, en esta nueva sección no vamos a hablaros (aunque ya hemos ido posteando cositas) de nuestras vidas, ni de lugares comunes, ni de frases hechas que de tanto usarlas pierden su sentido.

De lo que sí os hablaremos será de otros mundos, otros pensamientos, otras expresiones y otros puntos de vista sobre cómo la literatura, la ficción escrita, el arte de poner una palabra detrás de otra puede reconfortar casi más que un abrazo de abuela. Por eso, con la excusa de este pasado Día Internacional del Libro, hemos recuperado nuestros relatos y con ellos hemos creado una nueva y curativa sección en la que iremos publicando relatos cortos de distintos escritores poco conocidos, aún, pero que seguro tienen mucho que ofrecer.

Porque, en Cada 8 Horas, a pesar de ser unas descreídas patológicas, sí creemos en una cosa, en que las palabras, leídas u oídas en un momento dado, igual que hieren, curan. Curan porque animan, reconfortan, tele-transportan, amplían, alegran, acompañan,… y todos estos verbos son, sin el más mínimo de duda, buenos para la salud. Debemos añadir y aunque bajemos un poco el momento bucólico, que además, aquí, es gratis.

¡Animaos lectores más afanados y afines que otros! A todos os llamamos para que leáis, disfrutéis, compartáis y opinéis sobre esta nueva sección. Esperamos que nuestros #RelatosC8H os sanen por dentro y por fuera, o por lo menos encontréis belleza incluso en lo que aparentemente no lo es en absoluto.

Por último, pero muy importante, si tenéis algo que decir en forma de microrrelato, microcuento o poesía relacionado con salud que os gustase ver publicado en nuestra sección, podéis enviárnoslo a cuentanos@cadaochohoras.com y publicaremos los textos más originales que hayamos recibido. Tal y como explica otro gran final de libro, tienes toda la vida para contar lo que realmente quieras contar:

“El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder: Mierda.”

“El coronel no tiene quien le escriba” – Gabriel García Márquez

Hoy toca ejercitar cuerpo y mente

23 de abril ¡Feliz Día Internacional del Libro!

Leslie Caron dans Un Américain à Paris (Vincente Minelli) (1951) ~ Silicon Valley Brass Band – An American in Paris by George Gershwin

 

Remedios prodigiosos, laxantes para todos, viva el descontrol

¡Qué bonitos los anuncios y qué antiguos! ¡Y qué barbaridades, oiga!

¡Uy, qué bonito es esto oiga y qué antiguo! Así decía una de las mil ingeniosas frases de la película “Amanece que no es poco”, una película donde pasaban cosas maravillosas, surrealistas y muy poco convencionales. Pero hoy no vamos a hablar de películas poco convencionales sino de lo poco convencionales y políticamente incorrectos que son los anuncios de medicina y medicamentos antiguos.

Tenemos que aclarar que, actualmente, la publicidad médica o farmacológica es una de las más controladas, de las que más prohibiciones tiene, más legales y de las que más exámenes tienen que pasar antes de que el público la pueda ver. Ahora, cuando contemplamos los anuncios antiguos nos sonreímos, qué menos, y luego nos sorprendemos o al revés. Nos parece inverosímil que algo así pudiera anunciarse y para el gran público. Así, una familia entera podía ver cosas tan impensables como médicos fumando, sexismo puro y duro, remedios 100% efectivos sin serlo y bueno, juzgad vosotros mismos lo que hemos encontrado por ahí.

Niños que aman los medicamentos, sobre todo, los laxantes. ¡Claro que sí! Ahí, bien de ánimos. Entendemos que los niños muchas veces no quieren tomar los medicamentos pero esto…

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Laxettes Ad (1952) from mid-centurylove.tumblr.com

 

Y en este packaging, la niña directamente está poseída o lo que viene siendo ser un poco jonky pero claro, como saben a caramelos, ella no tiene la culpa.
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Ahora, no asustarse, que vienen unas cuantas drogas en frascos, literalmente. De heroína, cocaína, L.S.D., opio, cannabis… como este frasco de heroína Bayer que a parte de quitar la tos de tu hija la dejaba “suavesita”, a la niña, no a la tos.

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El señor de Pepto Cocaina, ¿por qué se frotará las manos mientras sonríe con cara maliciosa? Porque va a hacer fenomenal la digestión… tenemos dudas.

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Photo: Found in Mom’s Basement

 

Si no os sorprendéis con este anuncio, es que os habéis pasado con alguno de los medicamentos anteriores o sois de cartón  😉 . Veamos, los creativos y clientes de este “medicamento” debieron de pensar: cómo podemos decir en un mismo anuncio que el producto funciona tanto para personas como animales… Ya está, no hay otra, los ponemos juntos en la cama, sonriendo eso sí, que con ponerlo en el texto varias veces no se va a entender. ¡Venga, muy bien, perfecto, pues listo!

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Photo: The U.S. Food and Drug Administration

 

En fin, que nos despedimos con el siguiente anuncio que no es un anuncio de medicamentos, es de cigarrillos. Menos mal… Nop, igual o peor. Fumar es muy malo para la salud incluso aunque sea la marca más fumada por los doctores en esos años (que no doctoras, por supuesto, ñiiiii).

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Photo: architecturendesign.net