¿Afecta al tratamiento el cambio de apariencia de mis pastillas?

¿Qué es la adherencia al tratamiento y por qué es tan importante?

Como ya hemos visto, el Dr. Tamargo nos explicó que hay personas que pueden verse más afectadas por los cambios de color en su medicación que otras, como los ancianos y los pacientes multimedicados, por ejemplo. ¿Pero, cómo les afecta?

“El color de un medicamento podría hacer que estas personas sigan mejor su tratamiento. El 80% de la información visual se relaciona con el color cuando se trata de medicamentos. En los ancianos, los colores (en particular, los colores brillantes o las combinaciones de colores) y formas de los medicamentos les ayudan a recordar el fármaco que deben de tomar y evita errores a la hora de seguir la medicación (adherencia). En segundo lugar, para el personal sanitario que trabaja en los servicios de urgencia los colores y la forma de las medicaciones permite identificar rápidamente de qué fármaco se trata, especialmente cuando los pacientes tienen dificultades para comunicarse.

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Muchos ancianos puede que noten repetidos cambios en la apariencia del medicamento que toman (esto puede pasar con los genéricos que se dispensan en las farmacias al cambiar de un laboratorio a otro o al pasar de un medicamento de marca a un genérico). Estos cambios en la apariencia conllevan, normalmente, un cambio en el color que les crea un estado de confusión que facilita los errores en la toma y el abandono del tratamiento, con el consiguiente problema para su salud.

Diversos estudios han demostrado que muchos pacientes que no toman correctamente su medicación, o que la abandonan, han recibido previamente un fármaco similar, pero con distinta forma y color. Es decir, que los cambios en la prescripción de medicamentos a los que se ven sometidos nuestros ancianos aumenta significativamente las probabilidades de que dejen de tomar los medicamentos prescritos. Para evitar este abandono del tratamiento es muy importante que el farmacéutico, cuando le cambie de medicamento informe al paciente de que ello conlleva cambios en el color y la forma del medicamento que dispensan.

Un ejemplo de lo que acabamos de decir es un estudio realizado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard en más de 11.000 pacientes que habían sufrido un infarto de miocardio. En ellos se analizó, al cabo de 1 año de haber sido dados de alta del hospital, si un cambio en la forma o en el color de un mismo medicamento modificaba el seguimiento del tratamiento, o lo que es lo mismo, la adherencia a ese tratamiento. Los resultados demostraron que las probabilidades de dejar de tomar el medicamento aumentaban hasta el 34% tras un cambio en el color y hasta un 66% tras realizar un cambio en la forma del mismo. Por tanto, cambios en la apariencia de los medicamentos se asocia con peor seguimiento del tratamiento y en un mayor gasto para el sistema sanitario”.

Afortunadamente con la Ley actual, tal y como nos lo explica nuestra simpática Boticaria García, desde el 1 de enero de este año este problema se ha solucionado y ya no hay por qué andar cambiando el color y la forma de las pastillas, es decir, que si el médico prescribe el fármaco por principio activo, a igualdad de precio, el paciente puede elegir seguir pedir la misma marca siempre y así evitar este baile de mundo de color. Un problema menos para ellos, vaya.

Y con este tercer post damos por concluida esta trilogía del color en los medicamentos. 

¡Hasta la próxima!

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