Al otro lado del pijama

Dice Gabi Heras en sus conferencias sobre humanización que existen infinitas maneras de perder la salud y nos recuerda que todos nosotros, sin excepción, hemos vivido, vivimos o viviremos una situación inesperada a lo largo de nuestras vidas. Todos. Da igual tu dinero, tu poder, tu posición social… da igual, y si no nos ocurre a nosotros, será a un ser querido.

Cuando ese momento inesperado llega, muchos de nosotros nos volvemos tan vulnerables que apenas nos reconocemos. Por eso en sanidad es tan importante el trato humano, la empatía y todas esas cosas de las que tan a menudo hablamos en Cada 8 horas y que tanto nos preocupa, porque las hemos vivido en primera persona, con y sin el pijama puesto.

Por eso, cuando oímos que existían unas jornadas sobre humanización creadas por estudiantes de enfermería nos pareció una idea genial. Ojalá los estudiantes de este año continúen con esta iniciativa. Quisimos conocer quién estaba detrás de la idea inicial y qué movió a un grupo de estudiantes a crear estas jornadas, y fue ahí cuando conocimos a María Pascual. Os dejamos con ella:

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Hola. Mi nombre es María Pascual, soy enfermera y creadora junto a cinco compañeras más de carrera: Rocío Poole, Elena Valdivieso, Leyre Rodríguez, Alejandra Santiago y Almudena Fernández de la I Jornada Al otro lado del pijama celebrada en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Juntas comenzamos este proyecto hace ya más de un año.

Las chicas de Cada8horas querían conocer quién estaba detrás de estas jornadas de Humanización por eso hoy escribo este post contándoos el origen de todo.

Antes de pensar ni siquiera en crear nuestras propias jornadas sobre Humanización, unas cuantas compañeras de clase decidimos asistir a una conferencia con el nombre Lo que de verdad importa. En ella pudimos escuchar los apasionantes testimonios de cuatro ponentes acerca de sus vidas, de su lucha por conseguir sus objetivos y sueños, cómo afrontar las dificultades y sobre cómo aprender a valorar lo que de verdad importa.

Aquellas historias nos dieron el impulso, la fuerza y la inspiración necesarias para dar voz a través de aquella primera jornada, a multitud de pensamientos, impresiones, perspectivas, experiencias y valores que nos representan como enfermeras y que hemos vivido y desarrollado a lo largo de la carrera gracias a nuestros profesores.

Al principio no sabíamos bien cómo abordar y desarrollar esta idea, reflexionando nos dimos cuenta de que ya en la universidad, varios profesores hacían hincapié en trabajar el aspecto más humano de la profesión. Algunos desde las aulas, a través de voluntariados dirigidos a ayudar compañeros discapacitados de nuestra universidad, y otros a través de seminarios desarrollando talleres en los que los alumnos teníamos que vendarnos los ojos y, guiados por nuestros compañeros, nos poníamos en los zapatos de una persona invidente. En otros talleres nos poníamos el camisón del hospital para comprobar qué se siente al estar desnudo con un batín que apenas cubre nuestro “trasero”, incluso nos animaron a colocarnos un pañal durante la noche y comprobar que se siente cuando tengo que orinar en él y esperar mojados hasta que nos cambien.

Pero, rebobinemos un poco, antes de continuar me gustaría plantear ¿Qué es la humanización? Según la Real Academia de la Lengua Española la humanización es “la acción y efecto de humanizar o humanizarse”, y ¿qué es humanizar? “Hacer humano, familiar y afable a alguien”. Con esto no quiere decir que haya que humanizar a nadie o que los profesionales sanitarios estemos deshumanizados, nada de eso, sino que para entender al ser humano hay que verlo como un ser biopsicosocial, es decir, por un lado tenemos la parte física, el cuerpo, por otro una parte psicológica, capaz de pensar, sentir, sufrir y aprender y por último, el aspecto social que nos permite relacionarnos con la sociedad y el entorno. A lo largo de la historia se ha tendido al paternalismo, el cual centraba la salud únicamente en el aspecto biológico de la enfermedad dejando de lado el aspecto social. Con el desarrollo de las nuevas tecnologías puede tenderse a la tecnificación, olvidando la relación humana que tenemos con nuestros pacientes, por ese motivo creemos oportuno que nos tenemos que seguir esforzando para no dejar este aspecto de lado.

No somos las primeras en darnos cuenta de esto, ni mucho menos, ya hubo enfermeras que señalaban en esta dirección como es el caso de Callista Roy, enfermera teórica, quien dijo que el hombre es un ser biopsicosocial, que se encuentra en constante interacción con su entorno. O ejemplos como el de Gabriel Heras y su proyecto “Humanizando las HU-CI”, escrito así, con “H” de humanizar, entre otros muchos proyectos desarrollados por los distintos profesionales que conformamos el equipo sanitario.

Siguiendo estos ejemplos quisimos crear unas jornadas cuyo tema principal fuese la humanización de la atención sociosanitaria, donde se pudiese contar con el punto de vista de pacientes, que son quienes tienen que decir cómo quieren que se les cuide. Los familiares, los grandes olvidados, parte esencial en la recuperación y/o bienestar de nuestros pacientes, y por último, el punto de vista de los profesionales.

Dicho todo esto, para poder proporcionar una atención integral y de calidad, es necesario que todos los profesionales que formamos parte de este equipo multidisciplinar, compartamos los mismos valores y que nuestras acciones estén encaminadas en la misma dirección.

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