Cannabis medicinal

La importancia de su regulación

cannabis-medicinal

Ya lo decía un hombre sabio como El Fary en uno de sus tremendos hits, “dame el chocolate que me ponga bien”. Y es que la mandanga está dejando de ser el cigarrito de la risa para convertirse en una solución médica más, poco a poco va perdiendo su estigma como droga y, en algunos casos, se ven sus efectos positivos sobre la salud.

Porque, y eso es una opinión muy personal, deberíamos llevar años hablando con normalidad del cannabis medicinal.

Y más, cuando conoces historias como la de Carola Pérez. Ver hace tiempo a Carola en el programa de Buenafuente hablando sobre los cannabinoides nos sirvió para meternos en su piel y sobre todo para querer saber algo más del tema. Escuchad la entrevista, de verdad, porque el debate es interesantísimo:

Carola es la presidenta del Observatorio Español de Cannabis Medicinal.  Y no, no hay chistes ni música de Bob Marley de fondo. Si entráis en su web (os lo recomendamos) os daréis cuenta de que es un proyecto serio, integrado por investigadores, médicos y asociaciones de pacientes, y su objetivo es regular el cannabis para uso medicinal y dar a conocer información científica sobre el tema.

Con numerosas opiniones a favor o en contra en este debate, de lo que se trata es de defender que su uso esté regulado e investigar qué puede aportar a los enfermos crónicos, sin caer en cosas tipo “uhhh, la droga es mala” y tener en cuenta sus beneficios terapéuticos. Pero claro, es difícil investigar con una sustancia ilegal y todo va más despacio y a día de hoy la cosa está así:

En EEUU lo tienen más claro. Allí saben que malo del todo no es y dejan a la gente opinar. En varios estados se vota en referendum. Sin ir más lejos, en noviembre del año pasado se pudo votar a Trump y aprobar el uso medicinal, y recreativo, del cannabis.  Para haceros una idea, en 28 de 50 estados se permite su uso médico.

En España vivimos en un limbo legal. Un sí pero no, que no ayuda. La primera clínica cannábica asesora y guía, pero poco más. Empezaron con pacientes casi desahuciados y ahora atienden a un público más amplio, como enfermos crónicos.

Sinceramente, parece solo una cuestión de tiempo que se abra el melón y haya un debate serio, porque científicamente, parece que no hay tantos remilgos. Lo que sí existen son barreras sociales y políticas que poco a poco irán cayendo. Quizás con Tierno Galván otro gallo, o loro, cantaría.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

¿Eres un robot? *