Las Palabras Curan

Un ungüento para el cerebro, que aplicado sobre las meninges, te relaja y alivia. Cuentos y relatos cortos para leer en cinco minutos, suficiente para que durante las próximas horas te encuentres mejor. O no.

Ceci n’est pas une vie

 

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«Esto no es una pipa» y, ciertamente, no lo es. El cuadro del pintor belga, René Magritte, es la representación de una pipa, un objeto que simboliza la pausa y la reflexión del espectador ante su obra. Como podemos comprobar en esta paradigmática creación, no todo resulta ser lo que aparenta ser, o lo que algunos pretenden que sea.

El retrato del Ché, con su flamante habano, fumando relajado y con aires triunfales, no es sólo la fotografía de un revolucionario único sino también la llama extinta de un sueño. Y lo que sostiene Lauren Bacall entre sus labios, en decenas de películas, no es un simple cigarrillo, es la representación cultural de la sofisticación, una imagen que aún humea por lo rescoldos de lo que una vez fue pura ignorancia. Y James Dean fumaba porque era rebelde, ¿o era rebelde porque fumaba? Y Marilyn porque resultaba sexy, y Audrey porque resultaba elegante y Sinatra, bueno, Sinatra porque era Sinatra.

Todas estas imágenes guardan algo en común, además de su atractivo por lo que a simple vista percibimos o por lo que una vez significaron, y es su carácter alegórico. La ficción en virtud de la cual una imagen representa o significa otra cosa. Y esto lo digo con conocimiento de causa porque mientras escribo, fumo, seguramente empujado por la imagen de Hemingway, de Bolaño, Moix, Cortazar, Camus, Grass o Buero Vallejo pero eso, lamentablemente y muy a mi pesar, no me convierte en un escritor ilustre, tan sólo en un adicto de lo que pretendo ser, un enfermo que pronto se desvanecerá como el humo azulado, más pronto que tarde.

Se vende la fascinación de una imagen proyectada entre tinieblas, y se compra el padecimiento y la enfermedad de querer ser lo que no somos. Y al menos un día, me gustaría abstenerme de tales ilusiones, levantarme de la cama y respirar tranquilo. Al menos, sólo por un día.

31 de Mayo Día Mundial Sin Tabaco

Collage: Leticia Jiménez // Texto: Marcel Lemarc

 

Día Mundial de la Salud

Su verdadero origen

El 7 de abril se celebra, desde 1950, el Día Mundial de la Salud. Se eligió esta fecha para conmemorar la fundación de la OMS, Organización Mundial de la Salud. Esta es la versión oficial, pero nosotras, investigando, hemos llegado a otra mucho más bizarra que esperamos os llene de gozo y satisfacción.

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1854. Basilea, ciudad suiza perteneciente al semi-cantón de Basilea Ciudad, limítrofe con Alemania y Francia, a orillas del Rin. Época de prosperidad (cuándo no) en esta apacible urbe, poblada por ciudadanos hacendosos, orgullosos de su independencia frente a dos potencias como la emergente Prusia y la Francia de Napoleón III.

Pues bien aquí, la segunda semana de abril se celebraba tradicionalmente la Feria del Queso y la Cerveza, Käse und Bier Messe, un acontecimiento si no de fama mundial, sí muy esperado por los lugareños y por los vecinos de más allá de la frontera. Como la Feria de Abril, vaya. Su origen se remonta a 1654, con lo que esta edición era especialmente significativa.

Pero en ese año de 1854, algo terrible ocurrió. El invierno, duro en esa zona, se recrudeció con la llegada de la primavera, pillando al los basilienses con la ropa de entretiempo. Como es de esperar, los enfriamientos, catarros, reúmas y demás se extendieron por la ciudad, afectando de niños a mayores. Tanto, que se calcula que el 38% de la población tuvo que permanecer en cama sin poder ir a trabajar, algo inaudito para los hacendosos suizos.

En estas circunstancias, la Käse und Bier Messe pendía de un hilo. Ya era mala suerte que tuviese que ser en el Bicentenario cuando se fuese a cancelar, algo que nunca había sucedido. Las autoridades de la ciudad no sabían qué hacer. Los vecinos, no querían ni acercarse a Basilea no sea que pillasen algo. Su principal fuente de ingresos se iba al garete, y para un momento que además tenían de diversión…

En estas, Rudolf Stoecklin llegó con la que para él era la salvación, además de la posibilidad de hacer el negocio de su vida. El bueno de Rudolf vivía en Leifen, ciudad dormitorio de Basilea, y se dedicaba a los dulces, más concretamente al caramelo. Su negocio no marchaba, pero él seguía y seguía, jugando con los sabores. Propuso al alcalde y a los responsables médicos que probasen sus caramelos extra fuertes, con hierbas alpinas. “Otro charlatán”, dijeron, “como el que quería curarnos con bollos (sí, los típicos suizos)”. – “Esto es distinto, se venden en Apotheke” – “Perder, no perdemos nada, y no engordará tanto”, concluyó el alcalde.

Se repartieron en pequeñas cajitas (son suizos, no de Calatayud) a todos los afectados, y para su sorpresa, empezaron a encontrarse mejor. La ciudad renacía, los vecinos, con el pecho henchido de felicidad, abrían las ventanas y gritaban a los cuatro vientos, “salud” (gesundhait), indicando que estaban recuperados, listos para trabajar y celebrar su Feria.

Quedaban poco menos que 3 días para el 7 de abril, y con esa laboriosidad y organización helvética lograron que la Käse und Bier Messe del bicentenario fuese un auténtico éxito, tanto que pasó a ser recordada como la de “la Salud”, tanto para los basilienses como para la economía de la ciudad, algo no menos importante.

Así que el Día Mundial de la Salud fue en origen el Día Provinciano de la Salud.

Ah, y Rudolf Stoecklin se forró. Vendió su receta a un grupo inversor y se fue a vivir a Mijas, harto del mal tiempo. Aquí también dejó su impronta emprendedora, organizando el primer servicio de taxis de la comarca a lomos de burros.

Pero esa es otra historia.

Este relato no es verídico, pero cosas más raras han ocurrido.

14 de febrero. Día Europeo de la Salud Sexual

Historias de amor y sexo

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Marta ha salido de una relación de ocho años y el mes que viene cumplirá treinta y cinco. Sus amigas, todas con pareja y niños, le animan para que se abra un perfil en Meetic, una web de contactos donde conocer personas con intereses comunes. El viernes tendrá su primera cita.

Manuel lleva unos meses saliendo con Roberto, diez años menor que él. Lo conoció a través de la red social Grindr. El ímpetu de su juventud, y su imperiosa necesidad por vivir experiencias nuevas cada fin de semana, tiene deshecho a Manuel. Este sábado el privilegio de elegir es suyo: película y cena en casa.

Raúl es universitario, comparte piso con Ruth y Noelia. Sale los fines de semana, los festivos, las vísperas de festivos, también los jueves y algún miércoles si la ocasión lo merece. Todos sus amigos se han abierto una cuenta en Tinder, una aplicación para ligar y conocer chicas. Él también. Ruth se lo está pensando y a Noelia le acaba de llegar a su móvil un “flechazo” de un tal Óscar.

Rosa está muy centrada en el trabajo y no le gusta perder el tiempo buscando a alguien interesante con quien compartir su vida sexual. Más que nada porque ya la ha encontrado en su curro, aunque todavía no se ha atrevido a dar ningún paso. Cree que Leticia es demasiado buena para ella. Excusas de cobarde, pronto se le pasará el miedo. Mañana pasarán la tarde juntas y charlarán hasta la cena.

Ramón es un clásico para estos menesteres. Piensa que no hay nada mejor que “el calor del amor en un bar”. Dice que no necesita de un ordenador para entablar conversación –Mucho menos para mantener relaciones– aclara, y se pide otra caña en compañía de una tal Silvia.

Isabel, después de muchos años de lucha, consigue que se reconozcan sus derechos. Visiblemente emocionada llama por teléfono a su pareja cuando sale del despacho de su abogado. Él no para de repetir lo mucho que la quiere y ella no para de llorar. En su carnet de identidad ya nunca más aparecerá el nombre de Sergio.

Y el 14 de febrero, quién sabe, unos celebrarán San Valentín en pareja, otros quizás no, bien porque no tienen o porque se niegan a tamaña cursilería, cada cuál es cada cuál, pero lo que sí es seguro es que el 14 de febrero todos, sin excepción, tendrán algo que celebrar: el Día Europeo de la Salud Sexual. Porque sea cual sea tu historia y sea quien sea quien decida compartirla contigo, la salud sexual es un principio vital para el bienestar físico, emocional, psicológico y social de todos los individuos.

Feliz noche a tod@s.

Collage: Leticia Jiménez // Microrrelato: Marcel Lemarc

Día Mundial contra el Cáncer

Volver

En cuanto puso un pie en la calle comenzó a llover. Hacía tiempo que no sentía aquel olor. Y ahora parecía más evidente que nunca. La idea de subir a por un paraguas se esfumó con la rapidez de un rayo. Empezó a caminar sin arrimarse a la pared ni protegerse bajo ninguna cornisa. Tampoco le importó que su abrigo de crochet, que ella misma había estado elaborando durante las últimas semanas, se mojara. Algunos corrían cubriéndose la cabeza con cualquier cosa: una carpeta, una bolsa de plástico, un libro. Imaginó que eran pollos sin cabeza corriendo desorientados y soltó una carcajada. Después se tocó el pelo y comprobó que estaba completamente empapado. Había cerrado los ojos al hacerlo. Luego miró sus pies, sus botas de plástico rojas. Y aceleró el paso con el deseo de encontrar pronto un gran charco.

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Hoy, 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer, dedicamos este microrrelato a todas las personas que han luchado, están luchando o lucharán contra esta enfermedad para poder disfrutar aún más, si cabe, de cada instante de sus vidas.

Ilustración: María Portela // Microrrelato: Adrián P. Avendaño

Hoy es tu día, dolor: qué pesadito eres

Cuando le pedimos a Ana, amiga y sufridora, que nos hiciese un texto para el Día Mundial contra el Dolor, lo hicimos con miedo. No sabíamos si le iba a apetecer hablar (peor, poner por escrito) de algo que le había cambiado su vida de una manera tan radical. Hoy, cada vez que leemos su texto, vemos que el ser humano es capaz de adaptarse a cosas que ni imaginamos. Te preguntas si serías capaz de mantener su optimismo y actitud, si podrías seguir tirando. Y te das cuenta que, aunque el proceso no sea un camino de rosas, es posible.

“Tengo un acompañante silencioso que está conmigo desde hace 4 años. Nadie lo ve, nadie lo siente, solo yo. Intento explicarlo, pero sé lo difícil que es para los demás imaginarlo. Me suelen preguntar “pero, ¿te duele ahora?”. Pues sí. También mientras escribo esto. Es muy plasta él. Me acompañan dos quistes de Tarlov en sendas vértebras del sacro. Presionan las raíces nerviosas y provocan dolor. A mí no me han dañado ningún nervio por ahora. El problema, como en todas las enfermedades raras, es lo difícil que es obtener un diagnóstico certero, una explicación y, después, un tratamiento válido. En el caso de esta enfermedad, además, hay algunos médicos que no la conocen y, por tanto, niegan su existencia. Como pasó hace unos años con la fibromialgia. El peregrinaje de médico en médico es una locura. En estos 4 años he aprendido a convivir con el dolor y no voy a decir que ha sido fácil. Estamos acostumbrados a que, cuando el cuerpo enferma, al cabo de un tiempo esa enfermedad se va. Cuando ves que no se esfuma, y que es tan invalidante, da pavor.Es difícil, no imposibleSi estás en esta situación, sé consciente de dos cosas: vas a deprimirte primero y vas a encontrar cómo vivir con ello en un tiempo. Lo vas a hacer. Es como saber que un niño va a hablar. Lo hará. Tardará más o menos, pero lo conseguirá. Igual que el niño no dejará de hablar y aprenderá cada día nuevas palabras, tú seguirás controlando tu dolor, conociéndolo, explicándolo mejor a los médicos que te atienden. Te convertirás en un buen paciente (paciente con mucha paciencia), volverás a trabajar, a reír, a disfrutar de la vida con tus nuevas circunstancias. Integrarás el dolor y le perderás el miedo. Te lo aseguro.

Lo que no y lo que sí

Para no pegar un rollo interminable (aunque podría, 4 años dan para mucho) voy a terminar contando lo que me ha servido y lo que no en el proceso de mejora.

No me ha ayudado nada leer casos de personas que estaban peor que yo. Ojito con Internet. Tampoco el “pensamiento pendejo”, o sea, el positivismo estúpido. Que me hicieran sentir mal por ver esto como lo que es: una putada y no una bendición que me permitirá obtener sabiduría vital. No me han ayudado las personas de buena fe, pero impacientes, que querían que me curara ya con cualquier remedio mágico, a cada cual más absurdo. Tampoco las que te regañan por no ver todo lo bueno que te rodea (va, hombre, a ver quién puede cuando sientes, las 24h del día, como si te acabaras de romper el coxis de un culetazo). Se tarda un poco en volver a ser una misma, quien no lo entienda o no te quiera lo suficiente: mejor que espere lejos. O que se vaya de tu lado.

Desde fuera, me han ayudado los amigos, mi hijo, mi madre y mi padre –que han tenido que volver a cuidarme como cuando yo tenía 10 años en muchos momentos-, mis sobrinos, mis hermanos, la familia. O sea, el amor incondicional. Las personas que no juzgan, que me han permitido hablar y han respetado mis silencios sin dar consejos a diestro y siniestro, sosteniéndome. Me han ayudado solo algunos médicos (en mi caso, la Unidad del Dolor del Hospital Clínic de Barcelona), otros me han hundido. Ni eminencias ni galácticos: el buen médico es aquel que te ayuda a sentirte mejor y a controlar tu dolor. Ha sido muy útil, además, formar parte de la Asociación de Pacientes de Quistes de Tarlov: hay que estar al día y, de vez en cuando, charlar con alguien que sabe por lo que estás pasando.

También me he ayudado desde dentro con terapia y con el sentido del humor tan cafre que tengo, asumiendo que necesito tomarme unas pastillas todos los días, aprendiendo a no pensar en más allá de hoy o mañana y entendiendo que tengo una enfermedad crónica incurable -de momento-. Comprender eso no es rendirse, al contrario, es avanzar. Ah, y una última cosa que es el resumen de todo:

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