¿Qué preferimos, un medicamento de marca o uno genérico?

¿Se ha notado la modificación de la Ley de Prescripción de medicamentos genéricos y de marca?

En Cada 8 horas ya hablamos hace tiempo de medicamentos de marca y medicamentos genéricos porque nos parecía interesante conocer las diferencias entre unos y otros.

Si recordáis, en enero de este año entró en vigor una enmienda sobre la Ley de Garantías a partir de la cual si el médico nos recetaba un medicamento por principio activo nosotros (a igualdad de precio) podíamos elegir en la farmacia si nos llevábamos el genérico o el de marca. Boticaria García (una de nuestras boticarias favoritas) lo explicaba perfectamente en este post.

La verdad es que, a priori, como usuarios/pacientes/consumidores que somos, esta modificación de la ley nos pareció interesante porque nos daba la opción de poder elegir qué tipo de fármaco tomar y todo lo que sea libertad de elección bienvenido sea.

Pero ahora que lleva en vigor 6 meses habría que preguntar a los farmacéuticos (a los que están a pie de calle, a los de la farmacia de la esquina) si esta modificación de la ley ha tenido incidencia real, es decir, si en su día nos llegamos a enterar de este derecho a poder elegir entre marca y genérico, si no nos hemos enterado de nada o si nos da igual en realidad lo que nos den (si hay algún farmacéutico en la sala que nos lo cuente, por favor).

Pero también hemos querido preguntar a un profesional como el Dr. Tamargo su opinión sobre esta modificación de la ley y aquí os dejamos su explicación:

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«La aparición de los medicamentos genéricos representó un importante hito en la forma de prescribir los medicamentos en nuestro país. Los medicamentos genéricos presentan la misma composición cualitativa y cuantitativa en principios activos y la misma forma farmacéutica que los medicamentos de marca. Por tanto, los genéricos presentarían la misma eficacia clínica que los medicamentos de marca, pero el precio era mucho más barato, lo que representaba un importante ahorro para el sistema Nacional de Salud.

Ello se tradujo en que desde las Administraciones Central y Autonómicas se recomendara a los médicos, de forma más o menos velada, que prescribieran genéricos en detrimento de los medicamentos de marca. Digo que se recomendaba a los médicos, pero no es exacto. Más aún la legislación vigente hasta comienzo de este año permitía que cuando un paciente llegaba a la farmacia con una receta en la que se prescribía un medicamento de marca el farmacéutico estaba obligado a sustituir el medicamento de marca por uno genérico más barato sin el conocimiento o consentimiento del médico prescriptor, lo que también colaboraba a abaratar el coste sanitario.

El problema es que, con frecuencia, el farmacéutico podía dispensar un genérico que podía ser distinto del que el paciente se había llevado a su casa la vez anterior. Ello se traducía en cambios en la forma y en el color de la medicación, lo que podía repercutir de forma negativa en el paciente, particularmente si este es anciano, ya que no podía identificar la forma y color de la prescripción con un determinado medicamento o con el momento de la toma del medicamento. De hecho muchas veces el médico se enteraba del genérico que el paciente tomaba cuando se quejaba en la consulta de que cada vez que iba a una farmacia «le cambiaban de medicamento».

El paciente anciano no entendía las repetidas sustituciones de fármacos de distinta forma y color, lo que le confundía y conducía a un peor seguimiento del tratamiento.

Y la pregunta que muchos hemos formulado era bien simple: si el paciente no toma la medicación ¿no aumentarían los gastos? La respuesta es sí. Múltiples estudios han demostrado que cuanto mejor es el seguimiento del tratamiento más disminuyen las visitas médicas (al ambulatorio y al hospital) y menores son las complicaciones.

El resultado final, es que los medicamentos de marca eran discriminados en base a su mayor precio.

Pero con el paso de los años los medicamentos de marca han ido reduciendo su precio, de tal forma que en la actualidad los precios de los medicamentos genéricos y de marca han alcanzado valores similares.

En estas circunstancias sería de esperar que no se siguiera penalizando al medicamento de marca, pero no fue así. Existían algunas Comunidades Autónomas en las que se seguía indicando al médico que no prescribiera medicamentos de marca, algo difícil de entender ya que no hay motivos económicos que justifiquen la discriminación de los medicamentos de marca.

Quizás algún lector podría preguntarse por qué al médico le gusta en ocasiones prescribir un medicamento de marca. Y la respuesta es muy sencilla. El medicamento de marca es el que realizó los costosos estudios que demostraron que dicho fármaco era seguro y eficaz y que ofrecía tales o cuales ventajas sobre los medicamentos ya existentes en el mercado y esos resultados se publican, en muchos casos, en las revistas científicas más importantes del mundo. Eso si no se trata del primer fármaco de una familia de medicamentos, en cuyo caso hablamos de una clara innovación terapéutica. Y les recuerdo que el coste de poner un fármaco en el mercado es de unos mil millones de euros.

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Sin embargo, la Modificación de la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios (Ley 48/2015), aparecida en el Boletín Oficial del Estado de 30 de octubre de 2015, ha modificado esta situación que acabo de criticar ya que «considera necesario que la financiación selectiva y no indiscriminada de medicamentos se realice en función de la utilidad terapéutica de los mismos y de su necesidad para mejorar la salud de los ciudadanos». Y para ello ha modificado dos artículos de la Ley de la siguiente forma:

• Se elimina la prioridad de dispensación de genéricos en caso de igualdad de precio.

• Si el médico prescribe un medicamento de marca y su precio es superior al precio menor de su agrupación homogénea, el farmacéutico sustituirá el medicamento de marca prescrito por uno con un precio más bajo.

• Si la prescripción es por nombre comercial y tiene «un precio menor» el farmacéutico debe dispensar el medicamento de marca.

• Si el médico prescribe por principio activo, el farmacéutico debe dispensar el medicamento de menor precio. A igualdad de precio, puede dispensar un medicamento de marca o un medicamento genérico.

Para que el lector comprenda mejor estos cambios indicaremos que en una «agrupación homogénea de medicamentos» se integran las presentaciones de los medicamentos financiadas que contienen el mismo principio activo en cuanto a dosis, contenido, forma farmacéutica o agrupación de forma farmacéutica, y vía de administración, que puedan ser objeto de intercambio en su dispensación.

El resultado es que a partir de enero de este año el paciente puede participar activamente en su tratamiento, ya que podrá solicitar que, a igualdad de precio, se le prescriba un medicamento de marca y el médico sabe que en esas condiciones el fármaco que acaba de prescribir es el que va a tomar el paciente ya que no podrá ser sustituido en la Farmacia.

Si rectificar es de sabios yo diría que en este caso la Orden Ministerial ha venido a rescatar la prescripción libre de los medicamentos y ha liberado la posibilidad del médico para prescribir un medicamento de marca o genérico. Sólo falta que las administraciones autonómicas respeten la Ley y no pongan trabas al médico para prescribir un medicamento de marca siempre que su precio sea similar el del medicamento genérico».

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