Día del padre y del mago, del súper forzudo y del médico sana sana culito de rana

Cómo los papás, además de papás, lo curan todo.

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Hay una época muy bonita en la niñez que es cuando nuestros padres lo eran todo, es decir, que además de ser papás, que ya es mucho, tenían todas las demás profesiones del mundo, eran mecánicos porque arreglaban las luces con bombillas nuevas, los juguetes con pilas… descubridores porque siempre te contaban o te enseñaban algo nuevo, súper forzudos porque podían con lo que nos parecían miles de toneladas, magos porque sacaban dinero de sus bolsillos con los que podías comprar golosinas (principalmente)… Más que papás eran súper hombres que lo sabían todo y todo lo que hacían y decían estaba bien dicho y hecho. Era alucinante.

– ¿Por qué?
– Porque lo ha dicho mi papá.
Y no había más dudas de ningún tipo.

Y claro está, que una de sus múltiples y bien desarrolladas facetas, además de las ya citadas, era la de ser médico y enfermero. De pequeños todo se curaba con un beso, un abrazo, una palmadita en la zona perjudicada y en caso extremo, un poco de saliva acompañado de un “ya, ya, ya está, no es nada” y venga, listo, a seguir jugando que aquí nada ha pasado.

Las fases de la cura eran casi siempre las mismas:

1- Tenías el accidente.

2- Ibas llorando a tu padre, bueno, no llorabas hasta tener contacto visual directo con él para darle a la caída de turno la importancia adulta que se merecía.

3- Una vez captada su atención, lo siguiente era captar su atención física (nuestro triunfo). Los mimos.

4- Tras tranquilizarnos un poco seguía un “a ver, déjame ver” porque nosotros nos sujetábamos la zona conflictiva como si al soltarla fuéramos a desparramarnos o algo.

5- Poco a poco íbamos cediendo a sus ganas de ver el estropicio y de pronto tu herida de  película gore se convertía en un rotundo y convincente “pero si no es nada” y milagrosamente el dolor se pasaba.

Después de analizar esto a conciencia, en Cada 8 Horas nos preguntamos ¿por qué esos simples y rápidos remedios nos funcionaban de una forma tan eficaz antes y en cambio, ahora, de adultos, estos métodos sirven para bien poco? ¿Misterios de las etapas de la vida?

En cualquier caso, gracias, gracias y gracias papá. Es verdad que ahora, siendo muchos de nosotros también papás sabemos que casi todos vuestros remedios eran mentirijillas pero nosotras preferimos llamarlos placebos de amor incondicional. Y por eso y por todo lo demás, queremos dar nuestra más sincera felicitación a todos los padres del mundo ya que sin ellos, no seríamos las personas que somos hoy en día.

 

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