Fármacos antirretrovirales

Hitos farmacológicos del Siglo XX

Bueno, pues todo llega. Y esta es ya, oficialmente, nuestra última entrega en la historia de los principales fármacos del siglo XX según el Dr. Tamargo. Los antirretrovirales. Fármacos tan sonoros en su pronunciación como eficaces, porque aunque no curan la enfermedad y las personas infectadas siguen siendo portadoras del virus, han convertido al SIDA en una enfermedad crónica compatible con una vida larga y casi normal en lugar de una peligrosa plaga hace tan sólo 25 años.

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 EL SIDA, DE UNA ENFERMEDAD MORTAL A UNA ENFERMEDAD CRÓNICA

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA en castellano y AIDS en inglés) es una enfermedad de transmisión mayormente sexual que se describe en 1981 y que es producida por el virus VIH (virus de inmunodeficiencia humana). La transmisión del VIH requiere contacto con líquidos corporales que contengan células infectadas o plasma. Tras la infección inicial, que puede ser asintomática o manifestarse por síntomas tipo-gripe, el paciente puede ser asintomático. Posteriormente, a medida que la infección progresa, interfiere con el sistema inmunitario, produciéndose una pérdida progresiva de una células sanguíneas llamadas T CD4+ y aumenta el riesgo de infecciones comunes (pneumonía, tuberculosis).

Desde 1985 disponemos de distintos grupos de fármacos demoninados antirretrovirales, que inhiben diversos enzimas esenciales (transcriptasa inversa, proteasas e integrasas) para que el virus VIH se multiplique en el interior de una célula hospedadora impedir la multiplicación del virus y hacen más lento el proceso de deterioro del sistema inmunitario. Otra alternativa es impedir la entrada del virus en la célula huésped. Desde 2007 disponemos de preparados que combinan tres de los antirretrovirales más usuales (inhibidores de la transcriptasa inversa y de las proteasas) en una única pastilla. De esta manera hemos conseguido frenar el progreso de la enfermedad y la aparición de infecciones oportunistas, pero no curamos las infecciones por VIH, ya que las personas infectadas aún tienen el virus en el cuerpo y pueden transmitir la enfermedad. Es decir, que los fármacos antirretrovirales han convertido al SIDA en una enfermedad crónica compatible con una vida larga y casi normal y hemos pasado a no temer una enfermedad que se consideraba una peligrosa plaga hace tan sólo 25 años.

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