Los digitálicos

Historia de los fármacos digitálicos

Después de más de 240 años, las plantas de las que se extraen los digitálicos se siguen utilizando y son un ejemplo claro de la evolución de la farmacología y la terapéutica de los últimos 200 años. Como curiosidad os adelantamos que ya aparecían en El Papiro Ebers, uno de los más antiguos tratados médicos conocidos y que fue redactado en el antiguo Egipto 1500 años antes de nuestra era.

¡Y eso que la ciencia avanza que es una barbaridad!

Os dejamos con su historia:

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5. LA VIEJA DIGITAL AÚN SIGUE VIVA.

La insuficiencia cardiaca es aquella situación en la que el corazón es incapaz de bombear una cantidad de sangre adecuada para satisfacer las demandas o necesidades del organismo. En la actualidad es la primera causa de hospitalizaciones en pacientes mayores de 65 años y conlleva una alta mortalidad, superior a la de muchos cánceres.

Los digitálicos son unos principios activos que se encuentran en múltiples plantas (p.ej., hojas de la digital, semillas del estrofanto, bulbo de la escila, lirio de los valles) y su uso ya figuraba en el papiro de Ebers (1500 m. J.C.). Sin embargo, la historia moderna de la digital se inicia en 1785 cuando William Withering, un famoso médico y botánico de Birmingham, publicó sus experiencias con utilizó las hojas de Digitalis purpurea, que contenían digoxina,en 158 pacientes con edemas, observando que, además, enlentecía el pulso («ejerce un potente efecto en los movimientos del corazón, distinto a todo lo observado con otros remedios»). Pero Withering no relacionó los efectos de la digoxina con sus efectos a nivel del corazón, sino con un efecto a nivel de los riñones, ya que producía una marcada diuresis que él pensaba sería la causa de la desaparición de los edemas.

En 1911 Sir John Mackenzie demostró que la digoxina bloqueaban el paso de estímulos desde las aurículas a los ventrículos, y desde entonces la digoxina ha sido utilizada para controlar la frecuencia a la que laten los ventrículos en pacientes con fibrilación auricular, una arritmia en la que las aurículas laten de forma rápida (a más de 350 latidos por minuto), irregular y desorganizada. Esta es la arritmia cardiaca más frecuente en la población general y la que mayor número de consultas y hospitalizaciones conlleva. Por fin, en 1927 C. Wiggers y B. Stimson (1927) demostraron que la digoxina aumentaban la fuerza contráctil del corazón y, por tanto, la cantidad de sangre expulsada por los ventrículos hacia las arterias, lo que les convertía en los primeros fármacos en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca. Es decir, que después de más de 240 años, la digoxina sigue viva y es un ejemplo extraordinariamente de la evolución de la farmacología y la terapéutica de los últimos 200 años.

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