Los hospitales

Esos grandes edificios llenos de enfermos

Tal como dice la película Aterriza cómo puedas, “los hospitales son grandes edificios llenos de enfermos en los que a veces no hay camas” y cuando te toca estar en una nunca te sientes muy cómodo.

Por muy mínima que sea la estancia, por muy leve que sea el motivo y por muy “acogedora” que sea tu habitación, nos atrevemos a aventurar que estar en un hospital como paciente, no es plato de gusto para nadie. Primero por lo más obvio, porque no te encuentras del todo bien y segundo por un sinfín de pequeños detalles de los que ya estamos acostumbrados pero que distan mucho de ser placenteros.

EnferMitos-hospitales

Te sacan de tu casa y tu sofá, templos indiscutibles de tu intimidad y del descanso y de pronto, sin quererlo ni beberlo y en el momento que menos te apetece estás compartiendo habitación con un completo desconocido al que le da, por ejemplo, por roncar como si estuviese en su propia cama o sofá. Aunque esto no es lo peor, ni mucho menos, que te puede ocurrir: pedos, flemas, desvaríos varios, gritos… tuyos o de tu compañero por lo que a tu malestar, se une a una convivencia poco deseada en la que toleras cosas que no tolerarías ni en el momento de embobamiento más álgido con tu pareja perfecta.

Pero es así, los hospitales no son para disfrutar, son para curar, con lo que la intimidad se vuelve nula ya que todos entran en tu cuarto como aquel famoso Pedro por su casa, te ponen una bata ridícula más difícil de controlar que el punto del arroz y con la que enseñas más que con un tanga y tu cuerpo se convierte en una revista que todo sanitario puede ojear.

Y es que parece que te observarán por cámara oculta y que justo cuando tu compañero de habitación deja de roncar y por fin puedes relajarte incluso dormir un poco llega un celador, un enfermero, un médico, un pariente o alguien que se ha confundido de habitación, uno por uno o todos juntos en plan camarote de los hermanos Marx y ya está otra vez la fiesta montada a cualquier hora del día y de la noche.

Eso sí, ¿cuánto hace que no te llevan el desayuno a la cama? pues en los hospitales lo hacen, en plan hotel 5 estrellas. Lo malo es que cuando levantas la tapa de la bandeja las 5 estrellas bajan a 2 y con suerte. Y es que aunque el contenido no sea malo del todo, el contingente suele dejar mucho que desear. ¿Por qué serán tan feas las bandejas de comida en general? Fabricantes de bandejas del mundo, hacedla algo más bonitas por favor.

Y acabamos con lo que seguro estarás pensando pero no nos atrevemos a decir, ese momento en el que no te puedes levantar y te haces pipí o popó, ¡cómo nos gusta volver a hacer nuestras necesidades en un orinal/cuña y que luego además lo retire una persona a la que tampoco conocemos de nada. En fin, por suerte, casi todo se pasa y saldremos completamente sanos de allí, solo con la autoestima algo dañada, pero también se pasa.

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