Los Óscar: glamour, brillo y realidad

Porque los actores también se acatarran y tienen mocos y demás

Parece casi increíble que después de ver la gala, las fotos y los vídeos de los famosos en los Óscar, por ejemplo, con tanto glamour, tanto brillo y tanta pose podamos llegar a vislumbrar que ellos también, como todos, tienen alguna que otra complicación en su cuerpo y mente, es decir, también se ponen enfermos. Lo siento, aunque desmontemos algún mito, en Cada 8 horas tenemos que informar que ante todo son personas, humanas, y que si se comen una ostra en mal estado, se pondrán regular de lo que es la parte de la tripa; si se tumban vuelta y vuelta al sol sin protección se quemarán; y sí, también se acatarran y tienen mocos si cogen frío.

Aunque seguro que en Hollywood tienen desde hace años soluciones de todo tipo para estos males…

Hoy hablaremos de esas enfermedades, algo más serias, que tienen varios conocidísimos actores de Hollywood y que han hecho públicas. Pero desde Cada 8 horas queremos apoyar y animar a todas las personas que convivan con ellas, porque a ellos no les ha impedido triunfar, hacer un excelente trabajo y lo que te rondaré morena. ¡Eso sí se merece un premio!

Comezamos con Daniel Radcliffe, nuestro mago más valiente en la famosísima saga Harry Potter. Aunque donde hace realmente magia es en superar la Dispraxia, que se caracteriza por la debilidad motriz generalizada, la cual impide terminar movimientos que exigen cierta coordinación, aunque el agitaba su varita mejor que nadie.

Seguimos con otro gran héroe, dentro de las pantallas y fuera de ellas, Bruce Willis, que tiene tartamudez, un trastorno de la comunicación. ¡Quién lo diría! Nuestro John McClanne en la Jungla de Cristal, se comunica a la perfección con todos los malos que se le pongan por delante.

Y terminamos los actores masculinos con otro gran actor que sigue en activo y bien activo y otra gran saga, Regreso al Futuro junto a nuestro amado Marty McFly o lo que es lo mismo Michel J. Fox. En 1991 le diagnosticaron Parkinson, pero da igual, él vuelve y regresa, del futuro o del pasado, a las pantallas y a nuestras vidas, las veces que hagan faltan haciendo que le queramos aún más.

Comenzamos las actrices con la famosa, cinematográfica y polivalente Cher que, según ella misma confesó en una entrevista en 1987, padece Encefalomielitis Miálgica (ME) o Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Una enfermedad que puede conducir a síntomas que afectan el cerebro y gastrointestinal, inmunológico, y los sistemas cardíacos, ahí es nada. Pero ella canta, actúa, compone, presenta, investiga, se reinventa y venga y dale. ¡Todo un icono y todo un ejemplo de superación!

Otra de las grandes actrices, esta vez rubia, es Daryl Hannah y es otra de las actrices que, como Marty McFly, también vuelve y regresa, con los dos ojos o solo uno, a la gran pantalla de manera incombustible. De sirena dulce e inocente en Splash a asesina despiadada y fría en Kill Bill pero su Síndrome de Asperger, que afecta en mayor o menor medida a las relaciones sociales y a la empatía, no queremos que lo sufra tanto ella como los malos de sus películas.

Y decimos adiós, diciendo hola a Wynona Ryer, que aunque sufre ansiedad y ataques de pánico tantas alegrías que nos ha dado con Beetlejuice, Reality Bites, Drácula… o ahora mismo, con la serie Stranger Things. Ella y el resto de sus colegas nos llenan, desde la ficción, de momentos inolvidables con sus grandes personajes e interpretaciones y eso siempre se quedará en un lugar privilegiado de nuestra memoria colectiva.

¡Larga vida a Hollywood!

 

 

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