Lunares, esos puntos suspensivos…

O por qué es fundamental revisar y tener controlados nuestros lunares. Parte I.

lunares

Decía Ramón Gómez de la Serna que “el lunar es el punto y final del poema de la belleza” y razón, la verdad, no le faltaba. Pero los lunares, aparte de despertarnos una gran atracción física, también nos despiertan cierta inquietud, justificada además. Y es que, en pocos años, hemos visto incrementar de forma alarmante el número de casos de cáncer de piel. Casos que, en ocasiones, podían haberse prevenido con una simple revisión.

Por eso estamos felices de presentaros en Cada 8 Horas a nuestra nueva colaboradora Cristina Eguren Michelena, experta dermatóloga, doctora con gran experiencia y que (según nos ha dicho) está encantadísima de colaborar en nuestro blog y explicarnos de primera mano, cómo podemos reconocer un posible melanoma. Así que aquí nos tenéis hoy, dando saltos de alegría como si fuéramos la Carmina del anuncio de lotería, el mismísimo día 22.

Cómo ya sabéis que en nuestro blog nos gusta empezar por lo básico, antes de entrar a explicar cómo diferenciar si nuestros lunares son buenos o malos hemos dedicado un post a explicar, pues eso, lo básico, qué es un lunar…

¿Qué es un lunar, Dra. Eguren?

Lunar o peca es como popularmente se denominan a las lesiones pigmentadas (manchitas oscuras) que aparecen en la piel. Los dermatólogos diferenciamos cada una de esas manchas oscuras según su diagnóstico. Tenemos los nevus melanocíticos, las queratosis seborreicas o los léntigos solares.

Los nevus van apareciendo desde la infancia hasta los 30-40 años. Llamamos nevus melanocítico congénito al nevus que está presente en el nacimiento o aparece poco después. Éstos suelen ser más grandes, más oscuros y crecen a medida que crece el niño. Los papás suelen detectarlo rápidamente y en ocasiones genera cierta inquietud, por el color o porque va creciendo.

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Múltiples nevus melanocíticos en la espalda.

 

Las queratosis seborreicas suelen aparecer a partir de los 30 años, pueden ser más o menos oscuras, rugosas y aparecen como verrugas pegadas a la piel. En ocasiones llegan a desprenderse y esto suele alarmar al paciente. ¡No pasa nada, puede ocurrir y es normal! Las queratosis seborreicas son como las canas de la piel, van apareciendo con la edad y todos tendremos alguna a medida que vamos cumpliendo años.

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Mujer de 72 años con queratosis seborreica en mejilla.

 

Los léntigos solares son manchas parduscas, planas y redonditas (que recuerdan a lentejas, de ahí su nombre de léntigo). Aparecen por el sol, por lo que son muy habituales en áreas de piel habitualmente expuestas al sol, como la cara o el dorso de las manos, o tras quemaduras solares en la parte alta de la espalda, por ejemplo. Muchos pacientes piensan que aparecen por la edad, pero no es por la edad, sino por el sol que va dando a lo largo de la vida. La piel del culete tiene la misma edad y ahí, como generalmente ha dado menos el sol, no aparecen léntigos.

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Numerosos léntigos solares en la espalda.

 

Los lunares son muy comunes y son buenos, pero es importante diferenciarlos de otras manchas oscuras que no lo son, por eso una vez definidos hoy sus tipos, la Dra. Eguren nos explicará en un siguiente post, de qué modo podemos saber si un lunar es bueno o malo y así darnos herramientas para que ese lunar siga siendo “el punto final del poema de la belleza” como dice G. de la Serna y no nuestro otro punto final.

 

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