Más allá del peso

Niños adictos a la comida

Día de vuelta a la normalidad en todos los sentidos. Y comienzo de «austeridad en temas alimenticios» para muchos. Y es que en estas fechas navideñas, muchos nos hemos pasado y ahora toca ponerse las pilas.

Teníamos pendiente desde hace algún tiempo hablaros de un documental que conocimos gracias a Juan Revenga, nutricionista al que escuchamos siempre con muchísima atención. En uno de sus post recomendaba ver «Más allá del peso», un documental sobre obesidad infantil bastante impactante y didáctico también. Es largo, pero de verdad que merece la pena verlo hasta el final.

En nuestra opinión (como madres, no como profesionales en nutrición) son casos extremos los que se muestran en este documental, pero no por eso deja de ser la realidad de mucha gente. Viéndolo te das cuenta de lo mucho que tenemos que aprender y que reflexionar acerca de los hábitos tan poco saludables que estamos enseñándoles a nuestros hijos y del bombardeo publicitario y presión constante al que se ven sometidos, tanto en casa a través de la tele como en el mismo súper. ¿Os habéis fijado bien en la cantidad de colores y personajes de la tele que hay en el pasillo de galletas y cereales de cualquier supermercado? Pero este exceso de información y de técnicas de marketing en niños no solo pasa en este sector, el de la alimentación quizá sea la que tenga los efectos más devastadores y más inmediatos sobre ellos, pero lamentablemente no es el único. ¿Habéis tenido la oportunidad de ver un bloque de anuncios para niños? La publicidad de juguetes también debería reflexionar y relajarse un poco, porque con tantas locuciones gritonas y músicas aceleradas van a volver a los niños locos.

Ojalá todos fuésemos padres súper concienciados y súper informados, padres perseverantes y con una capacidad increíble para explicar lo que sí se debe y lo que no en cada momento a nuestros hijos, padres perfectos las 24h. del día. Pero mira, NO, esa NO ES LA REALIDAD (esto va por los que culpan a los padres de todo lo malo que les pasa a sus hijos) y aunque todos como padres (salvo excepciones, claro está) luchamos por formarles como adultos saludables, es tanta la presión desde el exterior, que alguien debería empezar a ponerle, si no límites a la libertad de cada cual (tampoco decimos que dejen de vender patatas fritas o refrescos), por lo menos soluciones de otro tipo –y lo decimos nosotras, que venimos del mundo de la comunicación y sabemos de lo que hablamos–.

Controlar (en términos de marketing y publicidad) este bombardeo atroz a los niños es una de las soluciones, está claro. Pero ayudar a que las familias puedan poner en práctica lo que aprenden los niños en clase sobre educación nutricional, sería otra buena herramienta. Enseñar a toda la familia a llevar una forma de vida más saludable. Poner a los peques como deberes o como extra-escolar ir al mercado a comprar fruta y verdura, llevar algo cocinado por ellos a clase aunque sea una vez al trimestre, enseñarles a leer los ingredientes… que sean conscientes de lo que comen es de lo que se trata, no quedarnos en la pirámide nutricional de siempre. Mostrarles los sobrecitos de azúcar que contienen los refrescos físicamente, que los cojan, que se hagan a la idea de lo que beben o comen, como hacen en el vídeo. No decimos prohibirlas, pero sí mostrarles lo que contienen, y sus consecuencias si abusan de ellas.

Ojalá fuese una exageración, pero cada vez hay más niños obesos en los países desarrollados, niños adictos a la comida, y teniendo la información y los medios a nuestra disposición no podemos quedarnos sin hacer nada.

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