Medicamentos Old School

enfermera cartel cada 8 horas

Cualquier tiempo pasado fue mejor, dicen los románticos. Pero es porque no se cayeron con la bici y su madre les embadurnó con mercromina las rodillas, que ríete tú de los de Rec.

Porque antes, amigos, todo se curaba a lo bestia. No había sutileza en los medicamentos. La mercromina era aplicada a chorros, el halibut era un pegote de masa inspirada en la masilla de los albañiles, te echaban alcohol de 90º que era casi peor que el dolor de una caída y ni TACS ni leches. Hasta reinaba el optalidón, que suena a dinosaurio. Y ahí, en el cretácico, se quedó. O se quedaron.

Por no hablar de esa atmósfera terrorífica que respirabas en el practicante, preámbulo de una inyección que te dejaba cojo durante todo el día. ¿Y lo de extirparnos a cascoporro las amígdalas? Eso ya pasaba a ser gore. Hasta las tiritas eran de un feo que tiraban para atrás, de color carne y que además ni pegaban. Hoy en día las sigues encontrando de color carne también, o ya directamente en formato loncha de bacon.

tiritas bacon

Sí amigos, antes eran tiempos duros y en blanco y negro. No te podías fiar de nada. Hasta el termómetro que se usaba, el de mercurio, resulta que era peligroso. Con lo que molaba jugar con las bolitas que se formaban, moviéndolas con el dedo de acá para allá. Inconscientes totales y felices mientras aspirábamos el mercurio evaporado. 

Y más bonito que el digital. Dónde va a parar.

Luego, llegó la democracia, fuimos más modernos y todo evolucionó. Esos medicamentos de los que hablamos murieron, caducaron. ¿Por qué? Como en todo, hubo varios motivos. Contenían sustancias chungas (el mercurio, que también estaba en la mercromina), porque salieron otros mejores, o porque eran adictivos (caso del optalidón, que contenía un barbitúrico).

Pero hubo medicamentos que sobrevivieron, que se adaptaron a la nueva sociedad. Por ejemplo, si tenéis niños, en vuestro botiquín habrá un botecillo de Arnidol, que contiene árnica, sustancia que ya usó Newton cuando se le cayó la manzana. Incluso el Halibut quiere volver, pero mantiene una estética… vamos, poco moderna. Podría aprender de las Juanolas, que mantienen el tipo en cuanto a diseño se refiere.

Quién sabe. Lo mismo, como todo es cíclico y vuelve, resulta que nos pasa como en El Dormilón, esa comedia de Woody Allen donde en el futuro se considera lo más sano del mundo fumar, las grasas saturadas y la carne roja y recuperamos medicamentos que hoy nadie recomendaría.

Por cierto. Mercromina mola, y vuelven.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

¿Eres un robot? *