Cuando calienta el sol… aquí en el cole

Fotoprotección y niños en horario escolar

cole y sol

Mi primer recuerdo de lo malo que podía ser el sol fue durante unas vacaciones de verano en Benidorm. Y fue, por decirlo de algún modo, bastante cañí. Paseando por el centro, me llamó la atención el color rosa chicle de una familia de guiris. Durante una época, el plastidecor rosa fue mi pintura favorita.

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Elegancia y humor, dos cosas que no valoramos en su justa medida de la gente que nos visita.

 

Lamentablemente, no tardé en sufrir en mis carnes el poder maligno de los rayos uva. A cada “ven que te tengo que dar crema” de mi madre, le seguía un “espera” y así me fue. Una tarde llorando, seguida de dos o tres días en los que me bañaba con la camiseta.

No es mi intención hacer mi versión de Cuéntame, es solo que si hablas de los efectos del sol en la piel y te has quemado de pequeña, sufres una regresión aunque no quieras.

Pero es que el sol, además, ya no es lo que era en los 70 o en los 80. Este anuncio de Visionlab lo explica muy bien, con humor entiendes que el Lorenzo es un ente muy, muy peligroso.

Pero cómo afecta el sol a nuestra piel, sobre todo si eres pequeño, es un tema bastante serio y no solo en verano. Ya no es raro tener un sol de julio en abril. Y eso, en el patio del cole, puede ser algo a tener muy en cuenta. Yo, que soy de las se que pone crema hasta en las pestañas, hasta que no he visto la iniciativa de “No te quemes con el sol”  no era del todo consciente de eso. Muchos padres no asociamos el protector solar con el patio del colegio, ni a esa hora y media libre después de comer, ni a que suelen ir sin gorra, sin crema, que están todo el rato corriendo… Algo que en julio prohibirías, en mayo casi ni te lo planteas.

Por eso en Cada 8 horas nos parece tan interesante esta campaña que en algunos coles de Madrid ya está en marcha. Eso de explicarles a los niños (y a los padres) lo dañino que es el sol y cómo y en qué momento debe aplicarse la crema solar es un acierto. Y lo es más cuando colocan dispensadores de crema para que sean los propios niños los que se la pongan antes de salir al patio. Y eso está muy bien, porque, desde que tú les pones la crema a las 8:30h de la mañana, hasta las 5 de la tarde que les recoges de la extraescolar de fútbol, por poner un ejemplo, imagínate. No hay protección que resista 8 horas.

El caso es que como nos parece un tema muy importante y del que se debería hablar más, hemos preguntado a Rosa Tabernerexperta en dermatología, su opinión sobre el tema de la fotoprotección en niños durante el horario escolar y esto es lo que nos ha contestado:

P.- El sol es dañino (y más en determinadas horas del día) ¿Cómo pueden afectar a la larga estos efectos del sol en la piel un niño?  R.- La radiación solar excesiva, tanto los rayos UVA como los UVB (estos últimos responsables de las quemaduras solares) son efectivamente perjudiciales para la piel de los niños, especialmente en latitudes cercanas al Ecuador y en las horas centrales del día (entre las 11 y las 16h sobre todo). Aparte de los efectos “agudos” e inmediatos sobre la piel (en forma de quemaduras solares), existe un daño crónico, más insidioso cuyas consecuencias aparecerán en la vida adulta, en forma de diferentes signos de fotoenvejecimiento”.

P.- ¿Llegan a las consultas casos de problemas que hayan podido surgir en la piel de los niños por su exposición al sol en colegios? R.- “No es demasiado habitual ver quemaduras solares producidas en los colegios, hay que tener en cuenta que las exposiciones en centros escolares suelen ser relativamente cortas y fuera de la época estival, y que los niños de piel más clara suelen aplicarse fotoprotector. Es mucho más frecuente ver este tipo de problemas en verano, cuando ya no hay cole, y los niños están a cargo de sus progenitores”.

P.- ¿Algún consejo más que ofrecer a los padres sobre este tema? R.- “Que les pongan cremita a sus hijos y que les den alimentos ricos en vitamina D”.

Si os habéis quedado con ganas de más consejos de Rosa Taberner, siempre podéis leer en su blog Dermapixel, un post más completo sobre este mismo tema o seguir sus consejos a través de su Twitter @rosataberner.

Nosotras, de momento, vamos a informarnos para ver si podemos hacer de nuestros colegios un colegio fotoprotegido y, visto lo visto, igual hasta cambiamos las vacaciones de verano en la Costa del Sol por una semana en Escocia. Seguro que llueve en Edimburgo.

Feliz Día de la Madre

Dedicado a todas las madres, que no se acuestan, que se levantan catorce veces todas las noches, que preguntan lo mismo una y otra vez, que viajan con un botiquín como el SAMUR, que repiten y seguirán repitiendo frases como estas, que decir no dicen nada, pero que cuando las dicen ellas, lo dicen todo.

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Ilustración: Adrián Vélez

 

Hoy, primer domingo de mayo, es el día de las guardianas de la salud por excelencia…

¡Feliz día de la Madre, guapas!

 

 

Doctor Music

Música en hospitales. Los beneficios de la música en los pacientes

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Foto: Les Trésors du Dr. Vinylo

El título de una promotora de conciertos nos viene al pelo para este post. También podríamos haber elegido “El que canta su mal espanta”, refrán y gloriosa canción de El Último de la Fila. Porque de lo que vamos a hablar es de los beneficios de la música en los enfermos. Hay mil estudios que muestran que la música alivia, desestresa, relaja, te hace ser mejor persona, te impulsa a invadir Polonia…

Y esto, por lógica, no ha pasado por alto en muchos hospitales, que se han apuntado a llevar la música a sus centros, para que los pacientes se vayan recuperando a un mejor ritmo (chiste sin gracia, sí). Ante la falta de salas en muchas ciudades, puede que un hospital sea el lugar perfecto para escuchar algo en condiciones.

Muchos puristas dirán que esto es una tomadura de pelo y una forma de salir en las noticias o hacerse viral. Que cómo va a haber música en un sitio donde hasta hace nada la foto de una enfermera mandaba callar a todo el mundo cual Raúl en el Camp Nou.

Pero quedarnos en el pasado, en algo como la medicina, es imposible. Hay que evolucionar, investigar, hasta en la forma de tratar al paciente. Si ya existe el rock de la cárcel, en la plaza del pueblo, en el insti, ¿por qué no va a existir un rock del hospital? Tampoco debería ser tan raro. No hace mucho hasta hemos visto a la Legión en Málaga interpretando su himno, que quizás no era el mejor camino, pero bueno, un mal día lo tiene cualquiera.

El caso es que sí que podemos hablar de iniciativas que están triunfando. Tenemos el ejemplo del hospital de Dénia, donde se interpreta música en secciones tan delicadas como oncología y neonatos. Música tranquila, clásica, que bajo la supervisión de los médicos se usa para relajar, y con eso mejorar la respiración, el ritmo cardiaco…

Pero también hay sitio para cosas más movidas. Música en vena gira por distintos hospitales de Madrid llevando desde flamenco a música clásica, cantautores, jazz y si se enteran los de Love of Lesbian allá que van, porque estos no se pierden un festi. Aquí ya se amplía el repertorio, buscan relajar o activar, porque hay enfermos a los que una buena fiesta les da la vida. Y esto es de verdad de agradecer, porque los hospitales no son ya los sitios lúgubres de antes, la mayoría de las ocasiones sales mejor, y eso es de celebrar. Con respeto y las salvedades que queramos, pero de celebrar.

Así que amigos, preparaos para encontrar músicos en los pasillos, porque esto va a más. Si miras por internet ves montones de iniciativas, y cada vez más médicos y organismos apoyan estos conciertos. Nosotras ya pedimos que la pulsera que te colocan para identificarte te sirva también de pase para cualquiera de los muchos que tenemos en España. O al revés, para agilizar el ingreso, que muchas veces el personal va como motos.

Salud y rock and roll, que diría el Loco.

Relatos cortos para el alma

Cómo un texto bonito, leído en un determinado momento, puede curar.

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“Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso.”

“El guardián entre el centeno” – J.D. Salinger

Así que tranquilos. Tal como cuenta el principio de “El guardián entre el centeno”, en esta nueva sección no vamos a hablaros (aunque ya hemos ido posteando cositas) de nuestras vidas, ni de lugares comunes, ni de frases hechas que de tanto usarlas pierden su sentido.

De lo que sí os hablaremos será de otros mundos, otros pensamientos, otras expresiones y otros puntos de vista sobre cómo la literatura, la ficción escrita, el arte de poner una palabra detrás de otra puede reconfortar casi más que un abrazo de abuela. Por eso, con la excusa de este pasado Día Internacional del Libro, hemos recuperado nuestros relatos y con ellos hemos creado una nueva y curativa sección en la que iremos publicando relatos cortos de distintos escritores poco conocidos, aún, pero que seguro tienen mucho que ofrecer.

Porque, en Cada 8 Horas, a pesar de ser unas descreídas patológicas, sí creemos en una cosa, en que las palabras, leídas u oídas en un momento dado, igual que hieren, curan. Curan porque animan, reconfortan, tele-transportan, amplían, alegran, acompañan,… y todos estos verbos son, sin el más mínimo de duda, buenos para la salud. Debemos añadir y aunque bajemos un poco el momento bucólico, que además, aquí, es gratis.

¡Animaos lectores más afanados y afines que otros! A todos os llamamos para que leáis, disfrutéis, compartáis y opinéis sobre esta nueva sección. Esperamos que nuestros #RelatosC8H os sanen por dentro y por fuera, o por lo menos encontréis belleza incluso en lo que aparentemente no lo es en absoluto.

Por último, pero muy importante, si tenéis algo que decir en forma de microrrelato, microcuento o poesía relacionado con salud que os gustase ver publicado en nuestra sección, podéis enviárnoslo a cuentanos@cadaochohoras.com y publicaremos los textos más originales que hayamos recibido. Tal y como explica otro gran final de libro, tienes toda la vida para contar lo que realmente quieras contar:

“El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder: Mierda.”

“El coronel no tiene quien le escriba” – Gabriel García Márquez