Propósitos, metas y pistas americanas de año nuevo

Si este año te propones cambiar, cambia a mejor, nunca a peor ¿vale?

Pues sí, aún nos encontramos en estos días tan señalados y por estar precisamente en estos días tan señalados, los humanos nos señalamos a nosotros mismos escudriñando todo lo que tenemos que mejorar. Otro año nuevito a estrenar, cargado de excesos del año anterior que consiguen que hasta el más contento consigo mismo se plantee cambiar para mejor ciertos aspectos de su vida.

Entre esos cambios, sin duda, los más populares están relacionados con la salud: bajar de peso, dejar de fumar, dejar de beber, hacer más deporte, comer más sano… lo que nos pasa, o por lo menos a la mayoría, es que queremos hacerlo todo a la vez, todo ya y que tenga resultados alucinantes, perceptibles e imperecederos a los tres segundos de haber comenzado. Eso si se comienzan, claro, porque ante una lista tan larga y exigente a ver quién es el héroe que lo consigue.

Justo en este momento del año empezamos con el “pues ahora todavía en fiestas no, pero este año hago, dejo, subo, bajo, arreglo, empiezo, acabo…» una cantidad de acciones que nos suelen dejar exhaustos y aturdidos solo con pensar en ellas. Y en vez de comenzar, los vamos aplazando con el consabido sentimiento de culpabilidad o, a veces, los empezamos pero no continuamos.

propósitos aplazados

A ver, que se retire a su cajita de auto-felicidad quien no haya pagado una pasta en el gimnasio el día 1 de enero, quien no se haya comprado todo el kit deportivo último modelo para ir cada día y descubrir, en abril, que solo hemos ido una o ninguna vez.

Y es que mientras sigue haciendo frío y de una forma totalmente inconsciente esos propósitos aún se ven alcanzables, mañana, mañana sin falta, pero una vez que el tiempo comienza a mejorar, ay amigo, ahí ya la historia cambia. Por eso mientras metemos tripita delante del espejo nos decimos cosas como: “tal como estoy, estoy bien, qué digo, ¡mejor que bien!”.

– Yup, still fabulous– Little Miss Sunshine

 

Eso sí, cuando comienza el calor de verdad, los propósitos renacen como las flores y las barrigas sueltas. ¡MUY FELIZ Y SANO AÑO NUEVO!

Desde Cada 8 Horas os queremos decir que los propósitos son buenos pero uno a uno, por favor. Por ejemplo quédate con una buena meta física, que está muy bien, y añade otra como sonreír más, quererte más o por lo menos no sentirte tan culpable por no haberlo logrado. Empieza por retos pequeños como “tirar ese medio limón que habita en tu nevera desde el 91”.

 

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