Salas de espera

Esos entrañables minutos de espera en los centros de salud

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Martes y Trece. «Hospitales de España»

El otro día estuve 48 minutos esperando en el centro de salud. Y como los mocos no me dejaban concentrarme en la lectura (respirar menos), empecé a dar forma a este post. No sé si os servirá de algo, pero a mí como liberación me ha venido genial.

Un minuto tras otro. Tic-Tac Tic-Tac. Y sin poder decir nada, porque ya deja bien clarito el cartel de la puerta que la hora de la cita es orientativa. Por cierto, a ese cartel le falta un anexo que diga «Pero tú, usuario, más vale que seas puntual».

48 minutos en los que pasas del «a ver si me toca ya que tengo que salir disparada». A la fase en la que por fin asumes que «la vida es eso que les pasa a los que están ahí fuera». Y es en ese momento, ni antes ni después, cuando al lado se te sienta alguien con ganas de entablar conversación. Que si tal doctora es mejor, que si falta tal doctor y por eso llevan retraso… Todo va encaminado a que, como en Un día de Furia, la mínima chispa te haga explotar.

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A ver si me toca ya. Foto: Sportsphoto. El Dormilón. 

Sin embargo, cuando entras por fin en consulta, ocurre un fenómeno sorprendente que igual también os pasa. Como si de un caso de Íker Jiménez se tratara, toda la mala sangre que ibas acumulando durante la espera, hace chás, y desaparece y al salir, si te preguntasen, hasta dirías que la sanidad española es la mejor del mundo.

A ver, que entendemos que faltan médicos y que los que hay hacen más de lo que pueden y todo eso, pero es que… han pasado 20 años y seguimos como en el famoso sketch de Martes y 13. Y no se trata de llegar a los extremos de los americanos, que ya denuncian al médico por el tiempo de espera ni, mucho menos, perder los nervios pero alguna solución deberíamos buscar. 

¿Soluciones? Pues debe haberlas, porque si en Valencia tardan casi una hora y en Barcelona 8 minutos algo se puede aprender. Así a bote pronto, no citar a la misma hora a 4 pacientes. Que es el médico, no un vodevil.

También puede ser que esto de las esperas sea un plan orquestado entre Sanidad y Cultura para fomentar la lectura. Estás en un sitio tranquilo, no hay nada que puedas hacer, ¿por qué no sacar el libro? Eso sí, que no sea Guerra y Paz con sus 1900 páginas.

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