Septiembre

El mes en el que continúan las vacaciones pero de otro modo

Si ya conocéis la triste historia detrás de esta canción os resultará un poco desolador empezar este post con “Septiembre” de Los Enemigos. Pero es que este mes, a una inmensa mayoría, nos mata. Esto es así. Vaya por delante que el 99,9999% de los españoles no vamos a dar ese drástico paso al terminar las vacaciones y volver a la rutina, pero mucha alegría tampoco se puede decir que tengamos.

Y ¿Por qué? ¿Por qué en estos días de regreso a la normalidad no suenan en nuestras bandas sonoras otros “septiembres” alegres como el de los Earth, Wind & Fire? ¿Eh, por qué?

Todos sabemos que el peor momento de la semana, a parte del lunes, es el domingo por la tarde, donde aún tenemos presente el fin de semana pero sabemos que se nos viene encima el peso de la obligación de la mañana siguiente. Y este pesar, esta tristeza, puedes ver cómo llega a multiplicarse por 12 en los últimos días de vacaciones y la arrastramos durante todo el mes.

Y ese es nuestro problema, pasamos del todo a la nada, pensamos que el trabajo (o estudiar, o lo que sea que hagamos) está en las antípodas de las vacaciones. Porque si en el trabajo (o estudiando, o lo que sea que hagamos, que ya lo hemos dicho) no disfrutas, tienes un problema. Nunca serás “feliz” (si es que se puede ser alguna vez). Hay que intentar disfrutar de esas 8 horas, para que no haya ese salto. Conciliar, pero no con la familia, sino contigo mismo. Lo de no madrugar y salir a tu hora del curro ya es más difícil de conseguir, pero inténtalo, siempre puedes negociarlo con tu jefe, si es que tienes, claro. Por pedir. Cualquier cosa antes de acabar como en Un día de furia. Porque si vives estresado, si saltas a la primera en un atasco, si todo te molesta… ni dos meses de vacaciones te van a ayudar.

Ya sabéis que no somos un blog de autoayuda ni lo pretendemos, solo intentamos que veas otra solución a esa nostalgia vacacional y que esa motivación te sirva además para todo el año. Por eso compartimos con vosotros estos consejos, ni obligatorios ni científicos, que a nosotras nos funcionan. A veces.

Allá vamos:

1. Ríete  En “Hanna y sus hermanas”, Woody Allen recupera las ganas de vivir viendo películas de Los Hermanos Marx. Y con más fundamento, el psicólogo Dan Dilbert lo tiene como el 25 % de su receta para ser feliz. 

dr hackenbush

Groucho en el papel del Dr. Hackenbush

 

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2. No vivas pendiente del móvil Si es normal que no te lleves al trabajo la palmera, las cervezas y los amigos, también debería serlo que no te lleves un presupuesto a la función de los niños. Desconectar, se llama. O como decía Woody Allen:

cada 8 horas

Woody Allen (otra vez, ¿qué pasa?

 

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3. Búscate un buen jefe o directamente no tengas jefe  Muchas veces cometemos un error de base, y es hablar de estar harto del trabajo una y otra vez. Es un error porque al final te lo acabas creyendo y no es verdad. Lo más probable es que de lo que estés harto sea de tu jefe, de algún compañero de los que tienen que dar su opinión porque si no convulsionan o de alguno de esos clientes que son peores que un niño caprichoso.

Dicen que si cantas 3 veces seguidas delante del espejo como Dolly Parton en la peli Cómo acabar con tu jefe, pasas a ser tú directamente el que mandas.

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4. Si eres padre o madre olvídate de la conciliación  Sin paños calientes, esto en España no existe. Ves algo, se habla, pero no. Si tienes en la cabeza que te adapten el horario, trabajar desde casa… bueno, hay gente a la que le toca la lotería. Así que, en vez de quejarte todo el rato o lo asumes de una vez o, como el Club de Malasmadres, te unes a la causa que eso, además, siempre da energía y es bastante terapéutico. #Nosotrastampocorenunciamos, por cierto.

conciliacion

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5. Recuerda todo lo malo de las vacaciones, que es mucho  La familia es casi siempre fuente de conflicto y pasar horas y horas con tu pareja da para mil y una discusiones. Por no hablar de los niños, que se despendolan y no hay quien los meta en cintura. Bien pensado, volver al trabajo es casi un descanso.

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6. Siempre hay gente peor  Saber que hay gente que está peor en el curro alivia (leo en un artículo en El País que un estudio de 2011 señala que el 30% de los profesores de primaria de las escuelas públicas aragonesas podría sufrir el síndrome de burn out, un porcentaje que en el caso de los docentes de secundaria podría superar el 40%). De acuerdo, pensar así no es de ser buena persona, pero es que, visto lo visto, aún no tenemos muy claro si lo somos.

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Resumiendo, de lo que se trata es de llenarse de optimismo, de ganas de vivir, de pasarlo bien, un poco como cuando estás entre amigos, donde no te importa pagar las rondas que sean porque mañana otro lo hará por ti. Ese espíritu es el que se necesita para sobrevivir hasta que lleguen las próximas vacaciones. Y de nuevo septiembre.

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