Si me muero, preguntadme

instrucciones previas salud

Yo no sé qué tiene hablar del derecho a decidir cómo quieres morirte que a la gente le parece raro. Te miran mal, como si dijeses que no te gusta la tortilla de patatas. Y no, no es hablar de la muerte, que eso es distinto. De la muerte se habla como se habla del tiempo. Eso es normal, con lo que se ha convivido siempre. No, hablo de dejar por escrito cómo te tienen que tratar cuando estás en las últimas.

Esto lo podría entender de gente supersticiosa, de mi madre, pero es que hasta los más modernetes piensan que no estás bien. Lo malo es que tampoco creen que lo haces por dártelas de algo, es peor, saben que lo haces con convicción y eso les descoloca más.

En mi caso, casi tuve que ir a escondidas a la calle Sagasta (sí, la del chiste) a firmar una cosa llamada Instrucciones previas, que como su nombre indica hay que hacer antes. Cosa lógica, porque una vez que te has muerto o estás hasta arriba de tubos, poco puedes opinar. Y eso que lo avisé con tiempo, de hecho, me dieron cita para varios meses, periodo en el que el que más o menos de mi entorno creía que me iba a echar para atrás.

Y no. Fui a firmar. Y lo recomiendo. Aunque, que yo sepa, nadie me ha hecho caso hasta el momento. La gente de la Comunidad de Madrid te atiende de manera excelente, no hay que esperar, te explican todo, vamos, un trato que no tuve cuando me hipotequé a 35 años. Señores notarios, aprendan.

Te dan unos impresos en los que marcas cómo quieres que sea el cuidado y tratamiento de tu salud o el destino de tu cuerpo, para que esa voluntad se cumpla cuando ya estás trepando por el árbol, que diría Eugenio.

En mi caso, así de memoria recuerdo que pedí que no haya una prolongación de la vida si no hay solución, que me digan cómo estoy de verdad y no me cuenten milongas… y que mi cuerpo vaya a la ciencia.

Y en este último punto, me detengo un rato. Yo soy donante de sangre habitual, de órganos, esto no tanto, y ahora quiero que mi muerte no le cueste un céntimo a mi familia y mi cuerpo vaya a formar futuros cirujanos. Lo leo y me parece que soy lo más. Y qué va, os lo repito, para la gente solo soy friki, si mi madre lleva pagando los muertos desde siempre, que por dinero no va a ser, me dicen. ¡Pues que se lo gasten en jamón!

Sé que no os voy a convencer, porque esto es algo que excede a lo racional. Porque razón tengo, que conste.

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