Tag: actualidad y salud

Fashionistas de los cortes

O ¿dónde quedó la tirita color carne?

Sí, los seres humanos somos en ocasiones de naturaleza un poco simple. En especial, las crías de ser humano. Afortunadamente, existen unos señores que se dedican al marketing para ayudar al correcto crecimiento y resolver nuestros problemas. Hoy ya es por todos compartido que las tiritas color carne ni protegen ni sanan como las de color verde fosforito o una con un unicornio rosa. Así que gracias desde aquí a esos señores que en sus despachos están alerta y nos salvan con productos tan revolucionarios como los que vamos a ver en este post.

Voy a poneros un ejemplo personal. Con numeritos, para seguir bien el proceso: 1- niño se cae realizando cualquier actividad de riesgo. 2- niño llora. 3- madre, yo, acude rauda y veloz y levanta al niño. 4- niño llora. 5- “tranquilo, vamos al baño y te lavo la herida”. 6- madre lava la herida. 7- niño llora más. 8- madre saca unas tiritas. 9- niño entra en pánico. 10- madre muestra las tiritas con el dibujo de un ninja, un avioncito, o las super nenas. 11- niño deja de llorar. 12- se coloca la tirita. 13- niño sale corriendo súper feliz a seguir realizando esa actividad de riesgo.

Como podéis comprobar, sin esas tiritas mágicas, mi cachorro a día de hoy, seguiría llorando. Magia, por tanto, es la diferencia entre el color esparadrapo de toda la vida y otra de diseño, que permite contar una historia. En nuestro Pinterest hemos hecho una selección bastante guay, con más ejemplos de cosas con poderes curativos inexplicables.

Y ahora, ya un poco más serios, vamos a hablar de otra cosa muy pegada a las tiritas pero de mayores: las kinesiotapes (el debate está abierto), esas tiras de colorines de los fisios que inventó un japonés hace más de 30 años, ya. No hay día en el que no veas a alguien con esos trozos de cinta por el cuerpo. Se hacen auténticas virguerías con ellas, mirad esta foto:

kinesiotape

Foto vía: zf.ro

Obviamente, la colocación de las cintas tiene su por qué, entiendes que es una cosa para los músculos, las torceduras, que es algo médico, pero lo de los colores… eso ya es, pues como lo de las tiritas, para fliparse ¿verdad? Pues no. A cada lesión le va un color, y puede que a tu contractura las tiras verdes le sienten como a unos náuticos los calcetines blancos. O eso es lo que entiendes cuando echas un ojo a esta web.

Hemos visto por ahí kinesiotapes de leopardo, como los tangas, sí. Será para las heridas del amor después de una noche loca. Pero lo más de lo más, llegó hace unos años cuando saltaron a las pasarelas de la mano de Versace…

tiritas

Pasarela Versace. Fotos: haveanicetee.com

¿Cómo os quedáis? ¿Molan, eh?

De la evidencia científica (o no) de estas tiras dejamos que os hablen los expertos que han analizado distintos estudios.

Bueno, que este post no era nada más que un intento de presumir de lesiones y de paso evolucionar en la especie. Y, de paso también, para deciros que entréis en nuestro Pinterest, que parece que anda un pelín mustio.

Quererse.

Cannabis medicinal

La importancia de su regulación

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Ya lo decía un hombre sabio como El Fary en uno de sus tremendos hits, “dame el chocolate que me ponga bien”. Y es que la mandanga está dejando de ser el cigarrito de la risa para convertirse en una solución médica más, poco a poco va perdiendo su estigma como droga y, en algunos casos, se ven sus efectos positivos sobre la salud.

Porque, y eso es una opinión muy personal, deberíamos llevar años hablando con normalidad del cannabis medicinal.

Y más, cuando conoces historias como la de Carola Pérez. Ver hace tiempo a Carola en el programa de Buenafuente hablando sobre los cannabinoides nos sirvió para meternos en su piel y sobre todo para querer saber algo más del tema. Escuchad la entrevista, de verdad, porque el debate es interesantísimo:

Carola es la presidenta del Observatorio Español de Cannabis Medicinal.  Y no, no hay chistes ni música de Bob Marley de fondo. Si entráis en su web (os lo recomendamos) os daréis cuenta de que es un proyecto serio, integrado por investigadores, médicos y asociaciones de pacientes, y su objetivo es regular el cannabis para uso medicinal y dar a conocer información científica sobre el tema.

Con numerosas opiniones a favor o en contra en este debate, de lo que se trata es de defender que su uso esté regulado e investigar qué puede aportar a los enfermos crónicos, sin caer en cosas tipo “uhhh, la droga es mala” y tener en cuenta sus beneficios terapéuticos. Pero claro, es difícil investigar con una sustancia ilegal y todo va más despacio y a día de hoy la cosa está así:

En EEUU lo tienen más claro. Allí saben que malo del todo no es y dejan a la gente opinar. En varios estados se vota en referendum. Sin ir más lejos, en noviembre del año pasado se pudo votar a Trump y aprobar el uso medicinal, y recreativo, del cannabis.  Para haceros una idea, en 28 de 50 estados se permite su uso médico.

En España vivimos en un limbo legal. Un sí pero no, que no ayuda. La primera clínica cannábica asesora y guía, pero poco más. Empezaron con pacientes casi desahuciados y ahora atienden a un público más amplio, como enfermos crónicos.

Sinceramente, parece solo una cuestión de tiempo que se abra el melón y haya un debate serio, porque científicamente, parece que no hay tantos remilgos. Lo que sí existen son barreras sociales y políticas que poco a poco irán cayendo. Quizás con Tierno Galván otro gallo, o loro, cantaría.

 

 

Doctor Music

Música en hospitales. Los beneficios de la música en los pacientes

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Foto: Les Trésors du Dr. Vinylo

El título de una promotora de conciertos nos viene al pelo para este post. También podríamos haber elegido “El que canta su mal espanta”, refrán y gloriosa canción de El Último de la Fila. Porque de lo que vamos a hablar es de los beneficios de la música en los enfermos. Hay mil estudios que muestran que la música alivia, desestresa, relaja, te hace ser mejor persona, te impulsa a invadir Polonia…

Y esto, por lógica, no ha pasado por alto en muchos hospitales, que se han apuntado a llevar la música a sus centros, para que los pacientes se vayan recuperando a un mejor ritmo (chiste sin gracia, sí). Ante la falta de salas en muchas ciudades, puede que un hospital sea el lugar perfecto para escuchar algo en condiciones.

Muchos puristas dirán que esto es una tomadura de pelo y una forma de salir en las noticias o hacerse viral. Que cómo va a haber música en un sitio donde hasta hace nada la foto de una enfermera mandaba callar a todo el mundo cual Raúl en el Camp Nou.

Pero quedarnos en el pasado, en algo como la medicina, es imposible. Hay que evolucionar, investigar, hasta en la forma de tratar al paciente. Si ya existe el rock de la cárcel, en la plaza del pueblo, en el insti, ¿por qué no va a existir un rock del hospital? Tampoco debería ser tan raro. No hace mucho hasta hemos visto a la Legión en Málaga interpretando su himno, que quizás no era el mejor camino, pero bueno, un mal día lo tiene cualquiera.

El caso es que sí que podemos hablar de iniciativas que están triunfando. Tenemos el ejemplo del hospital de Dénia, donde se interpreta música en secciones tan delicadas como oncología y neonatos. Música tranquila, clásica, que bajo la supervisión de los médicos se usa para relajar, y con eso mejorar la respiración, el ritmo cardiaco…

Pero también hay sitio para cosas más movidas. Música en vena gira por distintos hospitales de Madrid llevando desde flamenco a música clásica, cantautores, jazz y si se enteran los de Love of Lesbian allá que van, porque estos no se pierden un festi. Aquí ya se amplía el repertorio, buscan relajar o activar, porque hay enfermos a los que una buena fiesta les da la vida. Y esto es de verdad de agradecer, porque los hospitales no son ya los sitios lúgubres de antes, la mayoría de las ocasiones sales mejor, y eso es de celebrar. Con respeto y las salvedades que queramos, pero de celebrar.

Así que amigos, preparaos para encontrar músicos en los pasillos, porque esto va a más. Si miras por internet ves montones de iniciativas, y cada vez más médicos y organismos apoyan estos conciertos. Nosotras ya pedimos que la pulsera que te colocan para identificarte te sirva también de pase para cualquiera de los muchos que tenemos en España. O al revés, para agilizar el ingreso, que muchas veces el personal va como motos.

Salud y rock and roll, que diría el Loco.

El lucrativo negocio de la peor enfermedad

Paco Sanz, Fernando Blanco o cómo ser un sinvergüenza

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A casos como el de Paco Sanz o el de los padres de Nadia lo que les ha faltado es un buen diagnóstico a tiempo: impudicia crónica, codicia patológica… no sé. El amor al prójimo en ocasiones nos ciega, está claro.

Sea como fuere, como el mal ya está hecho y el cabreo generalizado es mayúsculo, os dejamos con la opinión sobre este tema de nuestro médico 3.0 de cabecera, Juan Toral:

“Los seres humanos somos extraordinarios. Pese a estar cegados en ocasiones y ser nuestro peor enemigo sabemos encontrar la unión cuando alguien nos necesita. Y sin duda, un duro proceso como el de enfermar suele ser un punto de unión donde todos damos nuestra mejor versión para ayudar a los que necesitados, ya sea fundando asociaciones, organizando carreras, batiendo records en donaciones de órganos, recaudando fondos para ayudar a investigar o simplemente acompañando a las personas y familias que sufren el perder el bien más preciado, la salud.

Pero en las oleadas de solidaridad hay quién aprovecha para subirse a la ola y pescar en aguas revueltas. Y es que la Sanidad, debido a su importancia y al valor que tiene, mueve una serie de intereses y sobre todo un dinero que es muy codiciado para los avaros sin corazón.

La presencia de varias espinas dolorosas no puede hacernos perder la belleza de todo un paisaje digno de alabanza. En los últimos meses dos dolorosos casos pueden hacernos dudar sobre si echar el freno de mano en nuestra solidaridad o al menos poner en cuarentena cuando el necesitado nos pide una ayuda tan necesaria como valiosa.

El caso de Nadia, la niña de 11 años con tricotiodistrofia para la que los padres montaron una campaña que recaudó fondos millonarios demostrándose un uso fraudulento por parte de sus progenitores que, aprovechando la historia de sufrimiento de Nadia, montaron un lucrativo negocio de 918.000€, enturbiándose aún más por la oscura trama del escándalo sexual que empequeñecía las visitas a platós y medios de comunicación con doctores falsos o el relato sobre la necesidad de operaciones inventadas que fueron la mecha para que su hucha se encendiera.

Pero si hay alguien abominable que nos ha dado arcadas es Paco Sanz, “el hombre de los 2.000 tumores” que apoyándose en su supuesto síndrome de Cowden recaudó más de 250.000€ con sus mensajes difundidos por radio, Tv, prensa y redes sociales con ese lenguaje tan cercano y sincero al que era difícil negarle la ayuda para poner cura a un mal, el suyo, que finalmente se ha demostrado que no tiene remedio ya que la codicia y la sinvergonzonería es una lacra sin tratamiento. Dinero empleado para su lucro personal comprando coches, artículos en tiendas de lujo o viajes, pero no al extranjero para recibir un supuesto tratamiento que no ha demostrado haber recibido sino para tomar el sol o degustar elitistas manjares pagados de las personas generosas a las que engañó y conmovió a través de la trama maquiavélica que construyó junto a su familia, su joven novia y su cabeza sin pelo pero llena de maldad.

Y es que ver los vídeos donde se jacta de todos los que le han ayudado, comprobar cómo se ríe de la solidaridad y sobre todo la trama montada en forma de melodrama de tres al cuarto deben tener castigo. No sólo por lo que han robado sino sobre todo por el flaco favor que le hacen a personas que de verdad necesitan la ayuda de la sociedad que se lo puede pensar antes de aportar su granito de arena.

Espero que escándalos como el de los padres de Nadia o el de Paco Sanz tengan castigos ejemplares, pero sobre todo espero que sigamos demostrándonos a nosotros mismos que el ser humano es maravilloso.

Mientras tanto los investigadores seguirán trabajando con los pocos recursos que le ha dejado la crisis para buscar curas y avances; los médicos seguiremos acompañando e intentando sanar pese a nuestros sueldos recortados y nuestras condiciones laborales en ocasiones indignas; y la gente como tú, seguiréis siendo el puntal sobre el que se edifica la grandeza del ser humano, esa maravillosa especie a la que no pertenecen especímenes como el malvado Paco Sanz o los padres sin alma de la pobre Nadia”.