Tag: arte y salud

Enfermedades mentales por Gemma Correll

#mentalillnessfeelslike

¡Confesad! Necesitaríais dos vidas, o más, para poder mirar todo lo que os interesa en internet. Curioso, porque también pasaréis otra vida entera despotricando sobre las redes sociales y los miles de hashtag-mamarrachadas que os encontraréis allí ¿sí o qué? Pero ellas (las redes sociales) también tienen sus cosas buenas. No sé si buenas del todo para la salud, pero si eres curioso y sabes buscar bien, durante un rato satisfarán tus curiosidades, que no es poco. Y si encima estás de suerte, puede que hasta descubras el trabajo de alguien que te alegra el día.

En uno de esos días de suerte y de procrastinación desmedida en redes sociales, nos topamos en Instagram con Gemma Correll. Ilustradora inglesa –por el nombre pensábamos que era de la terreta, pero no– y que según ella misma cuenta en distintas entrevistas, padece desde hace tiempo trastornos de ansiedad y fobia social.

Gemma Correll cuenta cómo el dibujo le sirve de terapia para superar su ansiedad en determinadas situaciones. A través de sus ilustraciones expresa lo que siente y si a través de ellas puede, además, ayudar a personas que padezcan sus mismos problemas, mejor que mejor. Como ella misma dice en una de sus entrevistas refiriéndose a este tipo de enfermedades: “A veces puede ser difícil de describir, y quería poner en imágenes las palabras que la gente usa para describir la enfermedad mental en todas sus diversas formas, sin tratar de poner ninguna etiqueta en ella tampoco”.

Ahora Gemma Correll ha ilustrado, en colaboración con Mental Health America y bajo el hashtag #mentalillnessfeelslike, una campaña que explica muchas de estas enfermedades mentales que, aún a día de hoy, siguen siendo tabú en la sociedad. Aquí tenéis dos de ellas como ejemplo:

eating-disordersdepression-gemma-correll

Si queréis conocer más sobre el trabajo de Gemma Correll sólo tenéis que entrar en su Instagram @gemmacorrell, que cuenta ya con casi medio millón de seguidores.

Gracias Gemma por poner imagen a enfermedades tan difíciles de entender y a todos los que nos mostráis que en las redes sociales, como en la vida, no son todo #autofotos, #aguacates y #felicidad. Porque es todo tan #happy que a veces uno lo duda y lejos de ayudarte te pone peor.

Hoy toca ejercitar cuerpo y mente

23 de abril ¡Feliz Día Internacional del Libro!

Leslie Caron dans Un Américain à Paris (Vincente Minelli) (1951) ~ Silicon Valley Brass Band – An American in Paris by George Gershwin

 

Ceci n’est pas une vie

 

collage-tabaco-paquete

«Esto no es una pipa» y, ciertamente, no lo es. El cuadro del pintor belga, René Magritte, es la representación de una pipa, un objeto que simboliza la pausa y la reflexión del espectador ante su obra. Como podemos comprobar en esta paradigmática creación, no todo resulta ser lo que aparenta ser, o lo que algunos pretenden que sea.

El retrato del Ché, con su flamante habano, fumando relajado y con aires triunfales, no es sólo la fotografía de un revolucionario único sino también la llama extinta de un sueño. Y lo que sostiene Lauren Bacall entre sus labios, en decenas de películas, no es un simple cigarrillo, es la representación cultural de la sofisticación, una imagen que aún humea por lo rescoldos de lo que una vez fue pura ignorancia. Y James Dean fumaba porque era rebelde, ¿o era rebelde porque fumaba? Y Marilyn porque resultaba sexy, y Audrey porque resultaba elegante y Sinatra, bueno, Sinatra porque era Sinatra.

Todas estas imágenes guardan algo en común, además de su atractivo por lo que a simple vista percibimos o por lo que una vez significaron, y es su carácter alegórico. La ficción en virtud de la cual una imagen representa o significa otra cosa. Y esto lo digo con conocimiento de causa porque mientras escribo, fumo, seguramente empujado por la imagen de Hemingway, de Bolaño, Moix, Cortazar, Camus, Grass o Buero Vallejo pero eso, lamentablemente y muy a mi pesar, no me convierte en un escritor ilustre, tan sólo en un adicto de lo que pretendo ser, un enfermo que pronto se desvanecerá como el humo azulado, más pronto que tarde.

Se vende la fascinación de una imagen proyectada entre tinieblas, y se compra el padecimiento y la enfermedad de querer ser lo que no somos. Y al menos un día, me gustaría abstenerme de tales ilusiones, levantarme de la cama y respirar tranquilo. Al menos, sólo por un día.

31 de Mayo Día Mundial Sin Tabaco

Collage: Leticia Jiménez // Texto: Marcel Lemarc

 

Día Mundial de las Enfermedades Raras

#DíaMundialER

Enfermedades de las que se conoce tan poco son difíciles de entender. A muchas de ellas ni siquiera les ponemos nombre pero las cifras nos dicen que más de 3 millones de personas en nuestro país se ven afectadas por enfermedades raras. Y esta cifra es la que nos hace valorar la gran labor de asociaciones como Feder (Federación Española de Enfermedades Raras).

Con este relato personal de alguien que convive con Distonía cervical queremos aportar nuestro granito de arena a esta incansable lucha que debe ser la lucha de todos.

Los que miramos las cosas desde la barrera muchas veces somos incapaces de ponernos en su lugar y este tipo de historias personales nos ayudan a hacerlo, nos ayudan a cruzar ese muro que, a veces, aunque no lo creamos, no es tan grande y no nos separa tanto.

 

Vivir con Distonía Cervical

enfermedades-raras-distonia-cervical

Foto y texto: Victoria Miñana

“Siempre he sido una persona peculiar, me ha gustado vivir la vida a mi manera, así que la enfermedad que me tocara no podía ser común porque yo no lo soy, y me gusta no serlo.

Después de casi seis meses consultando a varios médicos, por un lado sientes cierto alivio cuando te dicen lo que tienes. Por fin lo que te pasa tiene nombre pero descubrir que tienes una enfermedad rara, que tu cuello se mueve por sí solo, que las neuronas que gestionan el movimiento de algunos músculos de tu cuello no funcionan bien, es un poco duro de asimilar y en ese momento te sientes un poco como en la foto, sola.

Intentas actuar como si no pasara nada: –”tampoco es para tanto”–, te dices, puedo hacer vida normal, seguir trabajando, seguir viviendo… Pero existe un proceso y parece que uno no se lo puede saltar. Lo puedes hacer ameno, intentar no hundirte demasiado, recurrir a eso que oyes tantas veces “el pensamiento positivo”. Aún así, un día o dos de llorera no te los quita nadie.

Es como si la vida te pusiera la zancadilla. –¡Vaya! pensaba que tenía problemas y ahora esto…– pero al final así son las cosas, más tarde o más temprano te puede tocar o no, pero son estos momentos en los que demuestras de qué materia estás hecha. Es muy fácil cuando la vida te sonríe y las cosas marchan.

Pero esa sensación cambia. De pronto eres consciente de tener un cuerpo al que cuidar y al que es importante dedicar tiempo: vas al fisio, yoga, haces estiramientos de cuello en el coche, corriges la posición mientras hablas con alguien. Aprendes a darte tiempo si lo necesitas, a no apurar tus fuerzas hasta el final, a tenerte en cuenta. Porque una  enfermedad como la mía te enseña muchas cosas. Solo hay que escuchar y no dejarse llevar por el ¿por qué a mí?

Hay días molestos en los que no consigues que el cuello se mantenga en su sitio y la gente te mira raro. No encuentras una postura “normal” en la que no sientas dolor, pero haces un esfuerzo y piensas en la suerte que tienes de poder seguir disfrutando de las pequeñas cosas que te da el día a día. Así que hay días duros, claro, pero hay otros en los que te levantas con ganas de disfrutar y de amar aquello que haces, porque ahora eres más consciente de que esto, en cualquier momento, se puede acabar.

Como fotógrafa profesional, amo la fotografía. Pero empiezas a entender que igual no hace falta tener un cuerpo sano de 20 años para realizar buenas fotos. Has ganado experiencia en tu trabajo y no te hace falta poner esa postura complicada que tanto ponías antes para poder sacar el mejor encuadre. Y lo más importante, has aprendido a comunicarte mejor con lo que estás fotografiando.

Me gusta pasear. Siempre me ha gustado y ahora, con la distonía como compañera (tengo movimientos involuntarios de la cabeza hacia arriba)miro más hacia arriba y veo más el cielo. Tengo que tener algo de cuidado de no tropezar, pero quien no…”

 

14 de febrero. Día Europeo de la Salud Sexual

Historias de amor y sexo

dia-europeo-salud-sexual

Marta ha salido de una relación de ocho años y el mes que viene cumplirá treinta y cinco. Sus amigas, todas con pareja y niños, le animan para que se abra un perfil en Meetic, una web de contactos donde conocer personas con intereses comunes. El viernes tendrá su primera cita.

Manuel lleva unos meses saliendo con Roberto, diez años menor que él. Lo conoció a través de la red social Grindr. El ímpetu de su juventud, y su imperiosa necesidad por vivir experiencias nuevas cada fin de semana, tiene deshecho a Manuel. Este sábado el privilegio de elegir es suyo: película y cena en casa.

Raúl es universitario, comparte piso con Ruth y Noelia. Sale los fines de semana, los festivos, las vísperas de festivos, también los jueves y algún miércoles si la ocasión lo merece. Todos sus amigos se han abierto una cuenta en Tinder, una aplicación para ligar y conocer chicas. Él también. Ruth se lo está pensando y a Noelia le acaba de llegar a su móvil un “flechazo” de un tal Óscar.

Rosa está muy centrada en el trabajo y no le gusta perder el tiempo buscando a alguien interesante con quien compartir su vida sexual. Más que nada porque ya la ha encontrado en su curro, aunque todavía no se ha atrevido a dar ningún paso. Cree que Leticia es demasiado buena para ella. Excusas de cobarde, pronto se le pasará el miedo. Mañana pasarán la tarde juntas y charlarán hasta la cena.

Ramón es un clásico para estos menesteres. Piensa que no hay nada mejor que “el calor del amor en un bar”. Dice que no necesita de un ordenador para entablar conversación –Mucho menos para mantener relaciones– aclara, y se pide otra caña en compañía de una tal Silvia.

Isabel, después de muchos años de lucha, consigue que se reconozcan sus derechos. Visiblemente emocionada llama por teléfono a su pareja cuando sale del despacho de su abogado. Él no para de repetir lo mucho que la quiere y ella no para de llorar. En su carnet de identidad ya nunca más aparecerá el nombre de Sergio.

Y el 14 de febrero, quién sabe, unos celebrarán San Valentín en pareja, otros quizás no, bien porque no tienen o porque se niegan a tamaña cursilería, cada cuál es cada cuál, pero lo que sí es seguro es que el 14 de febrero todos, sin excepción, tendrán algo que celebrar: el Día Europeo de la Salud Sexual. Porque sea cual sea tu historia y sea quien sea quien decida compartirla contigo, la salud sexual es un principio vital para el bienestar físico, emocional, psicológico y social de todos los individuos.

Feliz noche a tod@s.

Collage: Leticia Jiménez // Microrrelato: Marcel Lemarc