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Cómo sobrellevar el verano en la ciudad

Los otros trucos que no te cuentan en las revistas de salud pero que también ayudan.

Estamos en plena época en que tus Redes Sociales están llenas de puestas de sol, de pies en la arena de la playa, en el agua, en el césped, en camas… pies y pies por todas partes. Es decir, la época en la que todos están de vacaciones y documentan este hecho como único e inigualable. Se crea, sin querer o queriendo, una especie de competición para demostrar que las vacaciones de uno son mejores que las del otro. Pero, ¿qué pasa cuando, por el motivo que sea, uno no se coge vacaciones y se tiene que quedar en la ciudad? El calor sofocante y el no escapar se unen a la pesadez de ver todas esas fotos de las que hablábamos antes y que parece que te refrotan por la cara eres un pringado por no pasarlo tan chupi como yo y no sacar tus pies a pasear desnudos. Y eso nunca es bueno para la salud.

No temáis, gente sin vacaciones, en este post os daremos algunos truquitos, más válidos o menos, para pasar el verano sin tanto hastío:

Truco 1. No mires tus Redes Sociales. Es obvio y teníamos que empezar así. Para evitar todo lo anterior expuesto y que tu mal humor no crezca exponencialmente, deja de lado una temporada tus redes sociales, todas. Otra cosa que puedes hacer es conseguir pósters de sitios paradisíacos y hacerte fotos y colgarlas tú, sin parar. Aquí tienes un ejemplo:

 

verano en la ciudad

Texto obvio: ¡Momento único! En Aliexpress igual siguen teniendo el póster de oferta.                 


Truco 2. Ponte el bañador. Que no te vayas de vacaciones no quiere decir que no puedas ponerte el bañador. Es más, te aconsejamos que compres una crema con olor exótico a papaya, fruta de la pasión o cualquier otra fruta caribeña cuyo olor te haga imaginar que estás lejos, bajo una palmera. Si a todo esto lo acompañas de una buena canción reggae, surfera o que simplemente hable de mar, brisa y playas, solo te queda cerrar los ojos y tele transportarte.

 

Truco 3. Conviértete en vampiro. No, no te decimos que caces personas, que cansa mucho, ni que bebas sangre porque está caliente y en verano como que no apetece nada. Lo que te proponemos es que te escondas en la oscuridad por el día todo lo que puedas y que por las noches renazcas, despiertes y salgas a la calle igual que salen las señoras a tomar el fresco.

Truco 4. Sonríe. Porque sabemos que todos estos consejos que te hemos dado no sirven para mucho más que para sacarte una sonrisilla y porque el buen humor siempre, siempre, ayuda a sentirte mejor. Además, seguro que los que están de vacaciones, tampoco están tan bien o sí. 

¡Ah, y muy importante! ¡Seguid bebiendo agua con estos calores! a ver si ahora resulta que, como no hablamos de eso, dejáis de beberla, y el agua también ayuda.

¡Seguid disfrutando de un feliz verano!

Dona tu pelo

 dona-tu-pelo

Si hablamos de cáncer cualquier detalle es importante. El médico te dice que estás superando la enfermedad, que estás curándote, puede mostrarte pruebas y análisis, pero tú puedes seguir sin encontrarte bien. ¿Por qué? En algunas ocasiones, simplemente, por una cuestión estética. Detalles, ya ves.

Detalles, en ocasiones, de menos de un centímetro de diámetro, como un pezón, por ejemplo y que hacen que recuperes tu autoestima perdida. Ese detalle tan pequeño por el que en España la iniciativa Despechadas lucha para que mujeres que sufren cáncer de mama culminen su curación con esa guinda, la guinda del pezón, y que puedan mirarse al espejo y verse como antes. Parece sencillo, pero si pelean para que la Administración lo lleve a cabo es porque existen trabas.

Igual ocurre con el pelo. Si coincides con alguien sin pelo en su cabeza y sin vello, probablemente pienses en cáncer. Raro es el paciente de cáncer que luce su cabeza, es más normal verles con una gorra o un pañuelo.

–Ya veis, un detalle–.

Para muchos pacientes de cáncer estos detalles son fundamentales para sobrellevar su enfermedad y de eso se dieron cuenta en Mechones Solidarios.

Mechones Solidarios nace hace 4 años en Málaga, pero están en toda España. Tú les donas una trenza de tu pelo y ellos se encargan de fabricar pelucas a aquellas mujeres o niñas que están pasando por tratamiento de quimioterapia y no pueden permitirse el precio de una peluca de pelo natural. Alucinamos cuando vimos su precio, de 650 a 2.000 euros.

–El dinero, otro detalle–.

¿Y cómo puedes donar tu pelo? Eso es fácil e indoloro. Solo tienes que ir a cualquiera de las peluquerías solidarias que aparecen en su web y por 5€, cortarte el pelo. El único requisito es que la trenza mida un mínimo 20cm. Se envían a Mechones Solidarios y ellos se encargan de la fabricación de la peluca.

La comunicación y la presencia en redes sociales es fundamental para que iniciativas así lleguen a la gente. Por ese motivo Mechones Solidarios se mueve bastante y organiza eventos a los que se van sumando personalidades que dan mayor difusión a su labor.

Este post es nuestro granito de arena, para que este proyecto solidario se conozca aún más. Y que cada vez veamos más vídeos como este que nos saquen una sonrisa de satisfacción porque algo se está haciendo bien.

AUTOMEDICACIÓN. Esta me gusta me la como yo.

 

automedicación

Sí amigos, parece que el doctor Bayo es un referente para muchos españoles, más que su médico. Se quedaron en los 90 y llevan a gala eso de “esta me gusta y me la como yo”. No hemos investigado los ingresos hospitalarios en urgencias provocados por los efectos de las drogas ilegales, pero por automedicación hay informes que dicen que el 14% de los ingresos hospitalarios de personas mayores se debe a consecuencias negativas por la ingesta de algún medicamento por automedicación.

¿En qué momento perdimos el respeto a los medicamentos? Vamos a hacer una prueba, levantad la mano los que se toman “lo de siempre “simplemente porque tienen los mismos síntomas que “la otra vez”. Estupendo, más o menos lo que pensábamos, muchos. Demasiados. Seguid así y pasaréis a formar parte de las estadísticas del primer párrafo.

 

Automedicarse entra dentro del “lo que no mata engorda” o “si ya sé lo que me van a decir” tan español.

Pero ¿por qué se pasa tanto del médico o farmacéutico? Si están para eso, para que les pregunte. Pues porque un poco de síndrome Elvis puede haber. No a las drogas pero abro el botiquín y me tomo lo primero que pillo, lo que me han dicho que funciona, lo que me funcionó una vez… Vas por ahí viviendo el lado salvaje de la vida y lo mismo un día la lías.

Y luego hay otra. Leerse el prospecto, ¿para qué? En un país donde está mal visto leer las instrucciones de nada, porque tú ya sabes cómo va, ponerse a leer un papel con un tacto peculiar, una letra minúscula y expresiones ininteligibles. Eso es de losers.

Y mira que se han hecho campañas contra la automedicación. Como la que realizaron el pasado mes de mayo la semFYC y la SEFAC para reducir el volumen de antibióticos que acumulamos en nuestros domicilios y así evitar el riesgo de automedicación. Pero lamentablemente, aquí lo que da resultado es el alarmismo, como pasó con lo del ibuprofeno. Si esto al menos ayuda a que la gente se piense dos veces lo de recetarse lo que les parece, bueno va, pero no es la forma.

A cuidarse.

Hu há!

 

Fashionistas de los cortes

O ¿dónde quedó la tirita color carne?

Sí, los seres humanos somos en ocasiones de naturaleza un poco simple. En especial, las crías de ser humano. Afortunadamente, existen unos señores que se dedican al marketing para ayudar al correcto crecimiento y resolver nuestros problemas. Hoy ya es por todos compartido que las tiritas color carne ni protegen ni sanan como las de color verde fosforito o una con un unicornio rosa. Así que gracias desde aquí a esos señores que en sus despachos están alerta y nos salvan con productos tan revolucionarios como los que vamos a ver en este post.

Voy a poneros un ejemplo personal. Con numeritos, para seguir bien el proceso: 1- niño se cae realizando cualquier actividad de riesgo. 2- niño llora. 3- madre, yo, acude rauda y veloz y levanta al niño. 4- niño llora. 5- “tranquilo, vamos al baño y te lavo la herida”. 6- madre lava la herida. 7- niño llora más. 8- madre saca unas tiritas. 9- niño entra en pánico. 10- madre muestra las tiritas con el dibujo de un ninja, un avioncito, o las super nenas. 11- niño deja de llorar. 12- se coloca la tirita. 13- niño sale corriendo súper feliz a seguir realizando esa actividad de riesgo.

Como podéis comprobar, sin esas tiritas mágicas, mi cachorro a día de hoy, seguiría llorando. Magia, por tanto, es la diferencia entre el color esparadrapo de toda la vida y otra de diseño, que permite contar una historia. En nuestro Pinterest hemos hecho una selección bastante guay, con más ejemplos de cosas con poderes curativos inexplicables.

Y ahora, ya un poco más serios, vamos a hablar de otra cosa muy pegada a las tiritas pero de mayores: las kinesiotapes (el debate está abierto), esas tiras de colorines de los fisios que inventó un japonés hace más de 30 años, ya. No hay día en el que no veas a alguien con esos trozos de cinta por el cuerpo. Se hacen auténticas virguerías con ellas, mirad esta foto:

kinesiotape

Foto vía: zf.ro

Obviamente, la colocación de las cintas tiene su por qué, entiendes que es una cosa para los músculos, las torceduras, que es algo médico, pero lo de los colores… eso ya es, pues como lo de las tiritas, para fliparse ¿verdad? Pues no. A cada lesión le va un color, y puede que a tu contractura las tiras verdes le sienten como a unos náuticos los calcetines blancos. O eso es lo que entiendes cuando echas un ojo a esta web.

Hemos visto por ahí kinesiotapes de leopardo, como los tangas, sí. Será para las heridas del amor después de una noche loca. Pero lo más de lo más, llegó hace unos años cuando saltaron a las pasarelas de la mano de Versace…

tiritas

Pasarela Versace. Fotos: haveanicetee.com

¿Cómo os quedáis? ¿Molan, eh?

De la evidencia científica (o no) de estas tiras dejamos que os hablen los expertos que han analizado distintos estudios.

Bueno, que este post no era nada más que un intento de presumir de lesiones y de paso evolucionar en la especie. Y, de paso también, para deciros que entréis en nuestro Pinterest, que parece que anda un pelín mustio.

Quererse.