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Terror en el laboratorio

De Frankestein al Doctor Moreau

Casi por casualidad, ayer entré en la exposición Terror en el laboratorio de la Fundación Telefónica. Iba a ver la de Hitchcock, pero subiendo por las escaleras me encontré antes con la de Frankenstein, y ahí me quedé. Debo agradecer a mi penoso estado físico actual este descubrimiento.

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En 30 minutos lo ves todo, porque es una muestra sencilla. Y esto es un acierto, porque lo disfrutas más. No pretende ser algo para frikis de la ciencia ficción o del terror, es bastante accesible. Y te das cuenta de cómo en la cultura popular todo intento de imitar a Dios, sale mal. La evolución coge un desvío a la tragedia y a la monstruosidad. Y esto que sucede en los clásicos, es una constante en el cine: Reanimator, La Mosca, Cromosoma 3… o las nuevas de El Planeta de los Simios.

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Carro de transporte de cadáveres. Museo de Anatomía Javier Puerta. Facultad de Medicina

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Instrumental para realizar medicamentos S.XIX

Dr-Jekyll-Mr.Hyde

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Ayer fue el último día así que ya no podréis verla, por eso hemos querido dejar esta pequeña muestra de fotos por si os habéis quedado con las ganas de visitarla.

Enfermería, una profesión abierta a interpretaciones. Parte I.

Cine y enfermería

Bueno, concretamente el post va de cineenfermeras. Sí, sabemos que hay chicos enfermeros, pero en el cine enfermeril las chicas han dado siempre mucho más juego que los chicos, reconozcámoslo, y como de cine es de lo que hemos venido hoy a hablar aquí…

Desde que en 1912 Julia S. Gordon interpretara a Florence Nigthingale en The Victoria Cross hasta nuestros días, el cine y la televisión ha representado a las enfermeras en muy distintos papeles.

Después de esa primera Florence cinematográfica vinieron otras. Otra versión muy conocida es The White Angel (1936)Pero no solo Florence ha aportado al cine su sabiduría enfermeril. Sin entrar en clichés calenturientos (que no es ese tipo de cine del que os vamos a hablar) existen infinidad de películas que retratan esta bonita y sufrida profesión, papelazos como el de Diane Varsi en Johnny cogió su fusil, Audrey Hepburn en Historia de una monja y hasta el mismísimo Joker vestidito de enfermera en El Caballero Oscuro… papeles molones de enfermeras molonas siempre ha habido y habrá.

¿Es curioso cómo se representa en el cine a las enfermeras, no? Normalmente interpretan dos tipos de papeles y los dos extremos, un yin y un yan, una cara buena buenísima que casi raya la beatificación y la que más nos gusta, la de esos personajazos que nos muestran su cara más mala malísima. Por eso empezamos este repaso con una grandísima Khaty Bates cuidando con esmero, demasiado, a su escritor favorito, James Caan, después de sufrir un accidente. Misery es Mieditoooo.

 

Continuamos con una enfermera más rubia y más típica pero que bien merece una mención por ser mala malísima y maligna. Daryl Hannah en la enorme película Kill Bill volumen 1 de Quentin Tarantino. Muy fans de que no lleve tacones y muy fans de la crucecita roja en su parche del ojo.

 

Ahora toca un personaje bueno, por desengrasar de tanta maldad, aunque el debate se abre en esta escena de El Paciente Inglés. Una encantadora Julliete Binoche cuidando de el paciente, inglés, claro. Película dramática bien interpretada y ejecutada pero drama, drama, avisamos.

 

De vuelta con otra enfermera, esta vez de psiquiatría, que en sí misma, mala, lo que se dice mala, no es, pero se le coge una manía enorme. Genialmente interpretada por Mildred Ratched, tanto, que poca sombra le hace el siempre genial Jack Nicholson. ¿Quién está más loco en Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco?

 

Porque dejémoslo claro, las enfermeras buenas hacen que su profesión parezca fácil pero no lo es ni en la ficción, así que aprovechamos para dar las gracias a todas las enfermeras y, ahora sí, enfermeros, buenos y reales. ¡Gracias!

Y adiós, que nos vamos.

(Por cierto, antes de irnos, en Cada 8 horas queda pendiente hacer un post sobre chicos enfermeros, que esto no puede ser).

La pildorica de los viernes

No sabemos si serán las ganas que tenemos ya de fin de semana, nuestros conocimientos del idioma sueco o ambas cosas, pero la mente nos lleva a este tipo de traducciones:

–Bueno maja, pues parece que por fin es viernes–

“Persona” (1966) de Ingmar Bergman

 

Y eso que la peli es intensita.

Ceci n’est pas une vie

 

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«Esto no es una pipa» y, ciertamente, no lo es. El cuadro del pintor belga, René Magritte, es la representación de una pipa, un objeto que simboliza la pausa y la reflexión del espectador ante su obra. Como podemos comprobar en esta paradigmática creación, no todo resulta ser lo que aparenta ser, o lo que algunos pretenden que sea.

El retrato del Ché, con su flamante habano, fumando relajado y con aires triunfales, no es sólo la fotografía de un revolucionario único sino también la llama extinta de un sueño. Y lo que sostiene Lauren Bacall entre sus labios, en decenas de películas, no es un simple cigarrillo, es la representación cultural de la sofisticación, una imagen que aún humea por lo rescoldos de lo que una vez fue pura ignorancia. Y James Dean fumaba porque era rebelde, ¿o era rebelde porque fumaba? Y Marilyn porque resultaba sexy, y Audrey porque resultaba elegante y Sinatra, bueno, Sinatra porque era Sinatra.

Todas estas imágenes guardan algo en común, además de su atractivo por lo que a simple vista percibimos o por lo que una vez significaron, y es su carácter alegórico. La ficción en virtud de la cual una imagen representa o significa otra cosa. Y esto lo digo con conocimiento de causa porque mientras escribo, fumo, seguramente empujado por la imagen de Hemingway, de Bolaño, Moix, Cortazar, Camus, Grass o Buero Vallejo pero eso, lamentablemente y muy a mi pesar, no me convierte en un escritor ilustre, tan sólo en un adicto de lo que pretendo ser, un enfermo que pronto se desvanecerá como el humo azulado, más pronto que tarde.

Se vende la fascinación de una imagen proyectada entre tinieblas, y se compra el padecimiento y la enfermedad de querer ser lo que no somos. Y al menos un día, me gustaría abstenerme de tales ilusiones, levantarme de la cama y respirar tranquilo. Al menos, sólo por un día.

31 de Mayo Día Mundial Sin Tabaco

Collage: Leticia Jiménez // Texto: Marcel Lemarc