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El amor y otras drogas

La química del amor explicada con pelis.

Vale, lo tenemos que reconocer, el título del post no es nuestro, es de una película americana romanticona basada en la vida real de Jamie Reidy, representante farmacéutico de esas pastillicas azules que tanto juego han dado en eso del «AMOL«

amor

Fotograma de la peli en cuestión: Love and Other Drugs

Pero este post, más que de drogas, que también, va de AMOR que para eso estamos en primavera. Y es que, el amor o el enamoramiento produce, en nuestro organismo y de forma natural e inevitable, unos cuantos procesos químicos que nos provocan no pocas alteraciones muy parecidas a lo que una droga dura podría llegar a conseguir. Eso sí, de manera legal y natural 100%.

Y es que, quién no se enamora de Audrey Hepburn cantando Moon River en la ventana.

Seguro que alguna vez hemos sentido como el corazón se acelera, nos sudan las manos, solo pensamos en una cosa, de pronto estamos extra motivados, no podemos dormir o incluso nos atrevemos a hacer cosas como cantar o bailar y si no que se lo digan a un madurito, aunque siempre interesante, Bill Murray en esta película, ¿le estaría diciendo algo más a Scarlett con la canción?

Y es que, lejos de querer desmontar el lado romántico, impulsivo y algo loco del enamoramiento, bien es cierto que gran parte de nuestro comportamiento al final es meramente químico.

Se ha demostrado que cuando nos enamoramos nuestros niveles de serotonina se desploman dejando que nuestro cerebro se inunde de dopamina. Para hacernos una idea, las principales funciones de la serotonina son la de regular el apetito, equilibrar el deseo sexual, controlar la temperatura corporal, la actividad motora y las funciones perceptivas y cognitivas. Por eso, cuando nos enamoramos, tenemos menos apetito, aumenta exponencialmente nuestro deseo sexual, tenemos calores, nos movemos impulsivamente y la persona elegida nos parece la mejor del mundo mundial en todo. Para muestra esta escena de una de las películas más divertidas de todos los tiempos:

A este descenso de serotonina se une un aumento de dopamina, otra sustancia química, un neurotransmisor, responsable del placer y de la recompensa así que todo nos parece maravilloso. Además afecta al sueño, por eso nos cuesta dormir, no atendemos a nada más y hacemos cosas como hablar incontroladamente todo lo que se nos pasa por la cabeza.

De todas formas, aunque es la química de nuestro propio cuerpo quien nos domina, bien es cierto que viene provocado por el amor a otra persona. Así que ¡viva el amor!, ¡viva la locura provocada por el enamoramiento! y permitidnos que nos pongamos tiernos, ¡viva el amor puro! Tanto como el que expresa el replicante más malvado de la bella película Blade Runner, una máquina evolucionada capaz de aprender (a amar) y que decide morir después de salvar a aquel al que tenía programado matar. No hay un mejor final para este post.

Pero un momento, un momento, antes de irnos tenemos un consejito: si aún no estás enamorado, deja de ver tanta escenita y sal a la calle a darlo todo. En primavera el amor está en el aire, la química en nuestro cuerpo y seguimos estando vivos, que no es poco.

Películas no recomendadas para…

O películas no recomendadas directamente

En todos estos meses que llevamos con Cada 8 horas, hemos intentado siempre ser muy respetuosos con los médicos. Y hoy, no lo vamos a ser. Lo decimos ya por si alguien quiere ir a Facebook o mirar gifs graciosos.

Porque tener un listado de películas en las que el sector sanitario es objeto de mofa y befa, pues no es como para ir presumiendo. Pero es lo que hay. Además, es probable que series como House o pelis que van de serias, sean más perniciosas, ya que presentan todo de manera idealizada, real pero idealizada, ganan los buenos y todo eso. Y todos sabemos que eso no pasa siempre.

Porque si alguien que ve alguna de estas películas cree que la sanidad es así, debe acudir inmediatamente a su médico, al psiquiatra más cercano o dejar los estupefacientes.

Agítese antes de usarla

Una joya. Menor, pero con algunas escenas culmen de Pajares y Esteso. Mariano Ozores, Goya honorífico este año, demuestra que con cuatro duros se podía competir con súper producciones de Hollywood. Más de un millón de espectadores para la última peli de ese dúo mágico.

Jaimito médico del seguro

Pierino, en el original italiano, es un personaje mítico. Alvaro Vitali vuelve a encarnar a su personaje fetiche (sale en Amarcord, pero bah).

Si te has quedado con ganas de más cine italiano, puedes visionar La doctora seduce al coronel (¡con Lino Banfi!) o La doctora de los marineros. Es más, el director de estos films, Michele Massimo Tarantini tenía especial fijación por el colectivo médico, ya que también rodó Doctor, ¿estoy buena? (un aplauso a los que traducen los títulos) o La enfermera, el marica y el cachondo de Don Pepino. Con menos se ha hecho una retrospectiva en la Filmoteca.

El sexólogo

Peli mexicana infumable, con aportaciones patrias como Amparo Muñoz o Helga Line (a la que consideremos de aquí). También conocida como Memorias de un visitador médico, Las insaciables o Mírame con ojos pornográficos. Pero no nos engañemos, solo era verdecilla.

– Con el mismo título, pero con una calidad algo por encima aquí tuvimos la serie El sexólogo.

Los hermanos Ozores siguen a lo suyo en esta serie que tuvo unos cuantos capítulos (sorprendentemente). Fedra Lorente, Florinda Chico, Quique Camoiras, Juanito Navarro forman un all star que hacen sombra a las chicas Almodóvar.

– Y volviendo a México, llega Ese loco loco hospital, protagonizada por Susana Dosamantes. Nada conocida por aquí, una star por allá, nada más y nada menos que mejor villana de culebrón en 1990. En cualquier caso, os vamos a regañar, porque cualquiera que lea el Hola sabrá que esta señora es la madre de Paulina Rubio.

– Dr. Dolittle Esta es buena, y no debería estar aquí. Para ver con los niños, con unos títulos de crédito maravillosos, una banda sonora que se llevó un Oscar (y otro por los efectos especiales). Aquí el prota es Rex Harrison, y el toque british le va muy bien.

Más moderna, y peor, su remake, con segunda parte incluida, con un Eddie Murphy lejos de Saturday Night Life, de ser súper detective y esas pelis ochenteras. Seguro que la has visto algún sábado o domingo por la tarde.

Lo dicho, chistes malos, erotismo de todo a un euro y el dúo más exitoso de la transición. Claro que las que ponen de sobremesa los fines de semana en la tele no son mejores. Y algunas hasta dicen que están basadas en casos reales.

Si conocéis alguna otra peli para ampliar esta selección, estáis tardando en decirnos el título.