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Deporte más allá de los 40

Y de lo razonable

Como decía Tomasito, del deporte también se sale. Lo decía, pero parece que sin mucho éxito. Porque son millones los que han caído en la adicción de hacer ejercicio y raro es quien no conoce a algún runner, triatleta, crossfitero o lo que sea. O serlo él o ella mismo. Deportes individuales, porque no nos da por desempolvar las mazas de gimnasia rítmica o calzarnos las botas de fútbol.

El breakflamenco de Tomasito debería estar en los gimnasios y no el zumba.

¿Es esto bueno? Sí. Pero ojo, no para todos. Con más de 40 hay que andarse con cuidado, que pensamos que tenemos 20 añitos y no es así. Por muchos gadgets tecnológicos que lleves, zapas caras de colores y ropa climacool, hay que mover el cucu y para eso, si nunca has hecho nada, hay que entrenar e ir con calma. Llevar lo mejor y lo último no te hace ni superman ni superwoman ni superná.

Nos sigue fasciando ver a gente de más de 40 (tchss, que hay gente de 40 que está estupenda, oyes), que no ha hecho deporte en su vida y va en coche a todas partes, queriendo ser maratoniano, fliparse y sobre todo colgar en Facebook sus progresos… ains. Siendo sinceros, alabar la tecnología ultraboost cuando vas a 5´35´´el kilómetro, tampoco es como para lanzarlo al viento. De hecho, los corredores son los que más fardan en redes sociales perdiendo así la esencia de un deporte que es puro sufrimiento.

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Autor desconocido

 

Y luego están las prisas. Eso es algo del mundo en el que vivimos que también nos llama mucho la atención. Lo queremos todo y lo queremos ya. Perder 10 kilos, ganar musculatura, tener el culo firme. Un mes exprimiéndonos y ya… pues no. Con la edad pierdes flexibilidad, tardas más en recuperar y pasarte te traerá más problemas que beneficios. Si llevas 42 años sin hacer deporte, puedes tener la tranquilidad de ir mejorando poco a poco, sobre todo si haces caso a un experto o entrenador personal porque, aunque no llegues a ser Bekele ni Simone Biles, puedes llegar a disfrutar más que ellos.

No, no creo que tú llegues tan alto.

Bueno, no sabemos si hay estudios entre deporte-vanidad-hacerseeldiferente-edad, pero debería. Porque de otra manera no se explica el auge de los deportes extremos. Pero en este tipo de deportes, tampoco vale todo. Practica el deporte que quieras, pero con cabeza. Y lee este artículo de La Voz de Galicia antes de probar qué es eso del salto base.

Si alguien ha llegado hasta aquí, que no piense que estamos en contra de hacer ejercicio. Estamos en contra de NO saber hacer ejercicio, cosa que no se aprende escuchando a dos en la oficina.

Y os dejamos, que nos vamos ya a Stretching Global Activo, que no sabemos lo que es, pero suena bien.

Remedios prodigiosos, laxantes para todos, viva el descontrol

¡Qué bonitos los anuncios y qué antiguos! ¡Y qué barbaridades, oiga!

¡Uy, qué bonito es esto oiga y qué antiguo! Así decía una de las mil ingeniosas frases de la película “Amanece que no es poco”, una película donde pasaban cosas maravillosas, surrealistas y muy poco convencionales. Pero hoy no vamos a hablar de películas poco convencionales sino de lo poco convencionales y políticamente incorrectos que son los anuncios de medicina y medicamentos antiguos.

Tenemos que aclarar que, actualmente, la publicidad médica o farmacológica es una de las más controladas, de las que más prohibiciones tiene, más legales y de las que más exámenes tienen que pasar antes de que el público la pueda ver. Ahora, cuando contemplamos los anuncios antiguos nos sonreímos, qué menos, y luego nos sorprendemos o al revés. Nos parece inverosímil que algo así pudiera anunciarse y para el gran público. Así, una familia entera podía ver cosas tan impensables como médicos fumando, sexismo puro y duro, remedios 100% efectivos sin serlo y bueno, juzgad vosotros mismos lo que hemos encontrado por ahí.

Niños que aman los medicamentos, sobre todo, los laxantes. ¡Claro que sí! Ahí, bien de ánimos. Entendemos que los niños muchas veces no quieren tomar los medicamentos pero esto…

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Laxettes Ad (1952) from mid-centurylove.tumblr.com

 

Y en este packaging, la niña directamente está poseída o lo que viene siendo ser un poco jonky pero claro, como saben a caramelos, ella no tiene la culpa.
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Ahora, no asustarse, que vienen unas cuantas drogas en frascos, literalmente. De heroína, cocaína, L.S.D., opio, cannabis… como este frasco de heroína Bayer que a parte de quitar la tos de tu hija la dejaba “suavesita”, a la niña, no a la tos.

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El señor de Pepto Cocaina, ¿por qué se frotará las manos mientras sonríe con cara maliciosa? Porque va a hacer fenomenal la digestión… tenemos dudas.

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Photo: Found in Mom’s Basement

 

Si no os sorprendéis con este anuncio, es que os habéis pasado con alguno de los medicamentos anteriores o sois de cartón  😉 . Veamos, los creativos y clientes de este “medicamento” debieron de pensar: cómo podemos decir en un mismo anuncio que el producto funciona tanto para personas como animales… Ya está, no hay otra, los ponemos juntos en la cama, sonriendo eso sí, que con ponerlo en el texto varias veces no se va a entender. ¡Venga, muy bien, perfecto, pues listo!

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Photo: The U.S. Food and Drug Administration

 

En fin, que nos despedimos con el siguiente anuncio que no es un anuncio de medicamentos, es de cigarrillos. Menos mal… Nop, igual o peor. Fumar es muy malo para la salud incluso aunque sea la marca más fumada por los doctores en esos años (que no doctoras, por supuesto, ñiiiii).

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Photo: architecturendesign.net

Catarro, constipado, gripe…

O cómo sobrevivir a la guerra fría. La de verdad, no la otra.

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Empezamos este post con una reflexión de las profundas: qué poco sexy es un catarro o un constipado o una gripe ¿no? Mocos, muchos, de distintas texturas y colores, dolor muscular, dolor de cabeza, toses, fiebre, voz gangosa, nariz roja, estornudos… un primor, vamos.

Y qué mal nos viene acatarrarnos, siempre son unos días muy inapropiados para ponernos enfermos:  –Ahora no, que tengo mucho trabajo; ahora no, que tengo una fiesta; ahora no, que tengo un viaje; ahora no, que no quiero… Nunca nos va bien pero, amigo mío, los virus son caprichosos y como en una película bélica de las buenas esperan su momento de gloria agazapados detrás de la oreja y nos alcanzan cuando menos lo esperamos.

Y es que, por mucho que nos lavemos las manos o nos enrollemos la bufanda como una boa constrictor ellos seguirán ahí, escondidos, revoloteando en el aire, adheridos a los botones del ascensor, a los pomos de las puertas porque saben que, más tarde o más temprano, caerás y pasarás a formar parte de su plan. Esa es su táctica maligna. Y esta su risa, seguro:

Al principio solo envían una avanzadilla para que pensemos que en un rato se nos pasa. Nos notamos algo raros, sí, pero no le damos demasiada importancia. Y una vez despistados… ¡ZASCA! ya tenemos una invasión en toda regla y la guerra montada en nuestro interior. Fijaos si son mala gente que primero atacan a nuestras células mejor preparadas porque, si pueden con ellas, saben que la victoria es suya.

Y es ahí cuando aparecen, los pañuelos, nuestra amiga la manta, el ay qué malito estoy, el toma mucho líquido y un sinfín de cócteles analgésicos y remedios caseros: sopas de ajo, zumo de naranja con miel, leche con miel, jengibre… los hay de todo tipo y con ellos engañamos un rato a estos virus que no paran de avanzar.

La gripe te hace ver el mundo como si estuvieses en otro planeta en el que todo pesa más de la cuenta y las distancias se multiplican por mil. Por ejemplo, sin ir más lejos (en su sentido literal) levantarte del sofá para ir a por un vaso de agua a la cocina es como si te hicieran recorrer un desierto de Marte dentro de un traje de buzo con sus pesas, sus aletas y sus botellas (que no bombonas) de oxígeno vacías.

Y se pasa, sí. En unos días vuelves a estar en el planeta Tierra con la densidad acostumbrada y las distancias acostumbradas. Los virus se han ido, probablemente a conquistar otro cuerpo.

Pero, por favor, por muy mal que te encuentres o por muy mal que te venga en ese momento ponerte enfermo, si es gripe, no tomes antibióticos. Porque recuerda, si tienes gripe, los antibióticos no hacen nada.