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AUTOMEDICACIÓN. Esta me gusta me la como yo.

 

automedicación

Sí amigos, parece que el doctor Bayo es un referente para muchos españoles, más que su médico. Se quedaron en los 90 y llevan a gala eso de “esta me gusta y me la como yo”. No hemos investigado los ingresos hospitalarios en urgencias provocados por los efectos de las drogas ilegales, pero por automedicación hay informes que dicen que el 14% de los ingresos hospitalarios de personas mayores se debe a consecuencias negativas por la ingesta de algún medicamento por automedicación.

¿En qué momento perdimos el respeto a los medicamentos? Vamos a hacer una prueba, levantad la mano los que se toman “lo de siempre “simplemente porque tienen los mismos síntomas que “la otra vez”. Estupendo, más o menos lo que pensábamos, muchos. Demasiados. Seguid así y pasaréis a formar parte de las estadísticas del primer párrafo.

 

Automedicarse entra dentro del “lo que no mata engorda” o “si ya sé lo que me van a decir” tan español.

Pero ¿por qué se pasa tanto del médico o farmacéutico? Si están para eso, para que les pregunte. Pues porque un poco de síndrome Elvis puede haber. No a las drogas pero abro el botiquín y me tomo lo primero que pillo, lo que me han dicho que funciona, lo que me funcionó una vez… Vas por ahí viviendo el lado salvaje de la vida y lo mismo un día la lías.

Y luego hay otra. Leerse el prospecto, ¿para qué? En un país donde está mal visto leer las instrucciones de nada, porque tú ya sabes cómo va, ponerse a leer un papel con un tacto peculiar, una letra minúscula y expresiones ininteligibles. Eso es de losers.

Y mira que se han hecho campañas contra la automedicación. Como la que realizaron el pasado mes de mayo la semFYC y la SEFAC para reducir el volumen de antibióticos que acumulamos en nuestros domicilios y así evitar el riesgo de automedicación. Pero lamentablemente, aquí lo que da resultado es el alarmismo, como pasó con lo del ibuprofeno. Si esto al menos ayuda a que la gente se piense dos veces lo de recetarse lo que les parece, bueno va, pero no es la forma.

A cuidarse.

Hu há!

 

Fashionistas de los cortes

O ¿dónde quedó la tirita color carne?

Sí, los seres humanos somos en ocasiones de naturaleza un poco simple. En especial, las crías de ser humano. Afortunadamente, existen unos señores que se dedican al marketing para ayudar al correcto crecimiento y resolver nuestros problemas. Hoy ya es por todos compartido que las tiritas color carne ni protegen ni sanan como las de color verde fosforito o una con un unicornio rosa. Así que gracias desde aquí a esos señores que en sus despachos están alerta y nos salvan con productos tan revolucionarios como los que vamos a ver en este post.

Voy a poneros un ejemplo personal. Con numeritos, para seguir bien el proceso: 1- niño se cae realizando cualquier actividad de riesgo. 2- niño llora. 3- madre, yo, acude rauda y veloz y levanta al niño. 4- niño llora. 5- “tranquilo, vamos al baño y te lavo la herida”. 6- madre lava la herida. 7- niño llora más. 8- madre saca unas tiritas. 9- niño entra en pánico. 10- madre muestra las tiritas con el dibujo de un ninja, un avioncito, o las super nenas. 11- niño deja de llorar. 12- se coloca la tirita. 13- niño sale corriendo súper feliz a seguir realizando esa actividad de riesgo.

Como podéis comprobar, sin esas tiritas mágicas, mi cachorro a día de hoy, seguiría llorando. Magia, por tanto, es la diferencia entre el color esparadrapo de toda la vida y otra de diseño, que permite contar una historia. En nuestro Pinterest hemos hecho una selección bastante guay, con más ejemplos de cosas con poderes curativos inexplicables.

Y ahora, ya un poco más serios, vamos a hablar de otra cosa muy pegada a las tiritas pero de mayores: las kinesiotapes (el debate está abierto), esas tiras de colorines de los fisios que inventó un japonés hace más de 30 años, ya. No hay día en el que no veas a alguien con esos trozos de cinta por el cuerpo. Se hacen auténticas virguerías con ellas, mirad esta foto:

kinesiotape

Foto vía: zf.ro

Obviamente, la colocación de las cintas tiene su por qué, entiendes que es una cosa para los músculos, las torceduras, que es algo médico, pero lo de los colores… eso ya es, pues como lo de las tiritas, para fliparse ¿verdad? Pues no. A cada lesión le va un color, y puede que a tu contractura las tiras verdes le sienten como a unos náuticos los calcetines blancos. O eso es lo que entiendes cuando echas un ojo a esta web.

Hemos visto por ahí kinesiotapes de leopardo, como los tangas, sí. Será para las heridas del amor después de una noche loca. Pero lo más de lo más, llegó hace unos años cuando saltaron a las pasarelas de la mano de Versace…

tiritas

Pasarela Versace. Fotos: haveanicetee.com

¿Cómo os quedáis? ¿Molan, eh?

De la evidencia científica (o no) de estas tiras dejamos que os hablen los expertos que han analizado distintos estudios.

Bueno, que este post no era nada más que un intento de presumir de lesiones y de paso evolucionar en la especie. Y, de paso también, para deciros que entréis en nuestro Pinterest, que parece que anda un pelín mustio.

Quererse.

Enfermedades mentales por Gemma Correll

#mentalillnessfeelslike

¡Confesad! Necesitaríais dos vidas, o más, para poder mirar todo lo que os interesa en internet. Curioso, porque también pasaréis otra vida entera despotricando sobre las redes sociales y los miles de hashtag-mamarrachadas que os encontraréis allí ¿sí o qué? Pero ellas (las redes sociales) también tienen sus cosas buenas. No sé si buenas del todo para la salud, pero si eres curioso y sabes buscar bien, durante un rato satisfarán tus curiosidades, que no es poco. Y si encima estás de suerte, puede que hasta descubras el trabajo de alguien que te alegra el día.

En uno de esos días de suerte y de procrastinación desmedida en redes sociales, nos topamos en Instagram con Gemma Correll. Ilustradora inglesa –por el nombre pensábamos que era de la terreta, pero no– y que según ella misma cuenta en distintas entrevistas, padece desde hace tiempo trastornos de ansiedad y fobia social.

Gemma Correll cuenta cómo el dibujo le sirve de terapia para superar su ansiedad en determinadas situaciones. A través de sus ilustraciones expresa lo que siente y si a través de ellas puede, además, ayudar a personas que padezcan sus mismos problemas, mejor que mejor. Como ella misma dice en una de sus entrevistas refiriéndose a este tipo de enfermedades: “A veces puede ser difícil de describir, y quería poner en imágenes las palabras que la gente usa para describir la enfermedad mental en todas sus diversas formas, sin tratar de poner ninguna etiqueta en ella tampoco”.

Ahora Gemma Correll ha ilustrado, en colaboración con Mental Health America y bajo el hashtag #mentalillnessfeelslike, una campaña que explica muchas de estas enfermedades mentales que, aún a día de hoy, siguen siendo tabú en la sociedad. Aquí tenéis dos de ellas como ejemplo:

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Si queréis conocer más sobre el trabajo de Gemma Correll sólo tenéis que entrar en su Instagram @gemmacorrell, que cuenta ya con casi medio millón de seguidores.

Gracias Gemma por poner imagen a enfermedades tan difíciles de entender y a todos los que nos mostráis que en las redes sociales, como en la vida, no son todo #autofotos, #aguacates y #felicidad. Porque es todo tan #happy que a veces uno lo duda y lejos de ayudarte te pone peor.

Cannabis medicinal

La importancia de su regulación

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Ya lo decía un hombre sabio como El Fary en uno de sus tremendos hits, “dame el chocolate que me ponga bien”. Y es que la mandanga está dejando de ser el cigarrito de la risa para convertirse en una solución médica más, poco a poco va perdiendo su estigma como droga y, en algunos casos, se ven sus efectos positivos sobre la salud.

Porque, y eso es una opinión muy personal, deberíamos llevar años hablando con normalidad del cannabis medicinal.

Y más, cuando conoces historias como la de Carola Pérez. Ver hace tiempo a Carola en el programa de Buenafuente hablando sobre los cannabinoides nos sirvió para meternos en su piel y sobre todo para querer saber algo más del tema. Escuchad la entrevista, de verdad, porque el debate es interesantísimo:

Carola es la presidenta del Observatorio Español de Cannabis Medicinal.  Y no, no hay chistes ni música de Bob Marley de fondo. Si entráis en su web (os lo recomendamos) os daréis cuenta de que es un proyecto serio, integrado por investigadores, médicos y asociaciones de pacientes, y su objetivo es regular el cannabis para uso medicinal y dar a conocer información científica sobre el tema.

Con numerosas opiniones a favor o en contra en este debate, de lo que se trata es de defender que su uso esté regulado e investigar qué puede aportar a los enfermos crónicos, sin caer en cosas tipo “uhhh, la droga es mala” y tener en cuenta sus beneficios terapéuticos. Pero claro, es difícil investigar con una sustancia ilegal y todo va más despacio y a día de hoy la cosa está así:

En EEUU lo tienen más claro. Allí saben que malo del todo no es y dejan a la gente opinar. En varios estados se vota en referendum. Sin ir más lejos, en noviembre del año pasado se pudo votar a Trump y aprobar el uso medicinal, y recreativo, del cannabis.  Para haceros una idea, en 28 de 50 estados se permite su uso médico.

En España vivimos en un limbo legal. Un sí pero no, que no ayuda. La primera clínica cannábica asesora y guía, pero poco más. Empezaron con pacientes casi desahuciados y ahora atienden a un público más amplio, como enfermos crónicos.

Sinceramente, parece solo una cuestión de tiempo que se abra el melón y haya un debate serio, porque científicamente, parece que no hay tantos remilgos. Lo que sí existen son barreras sociales y políticas que poco a poco irán cayendo. Quizás con Tierno Galván otro gallo, o loro, cantaría.