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Los medicamentos no se ponen morenos

Sol y medicamentos

Antes de empezar, queremos dar las gracias a esta ola de calor. Creo que nada como sufrir un sol de justicia para entender este post.

El anuncio es de gafas, sí, pero nos deja clarísimo lo que es el sol. Una “bola de fuego incandescente del tamaño de 20 tierras que no para de tirar fuego y que emite radiaciones y explosiones”. Pues eso.

Quien más, quien menos, toma el sol en estas fechas. Piscina, montaña, playa… siempre hay un ratito en el que estamos espanzurrados boca arriba. Con precaución, eso sí, porque todos conocemos las consecuencias de los rayos UVA y sus quemaduras. Pero este post no va de esto, que ya os lo sabéis. Va de la mezcla de sol y medicamentos, una combinación tipo tónica-Baileys o la mezcla del rojo con el rosa. EL MAL.

Y es que, queridos amigos, si estáis tomando un medicamento, antes de torrarte lee el prospecto o pregunta a tu médico o farmacéutico, porque hay algunos que pueden provocar una reacción negativa al exponernos al sol. Es lo que se llama fotosensibilidad, una reacción cutánea anormal que se produce por la combinación de una sustancia química y la exposición a radiaciones de luz ultravioleta, como se explica en este pdf de Sanidad de Castilla y León.

Incluso, sin exponernos directamente al sol, el efecto de altas temperaturas puede afectar a personas medicadas. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha elaborado un documento en el que se indica qué medicamentos pueden agravar los efectos del golpe de calor, así que echadle un ojo, no sea que eso que te tomas esté en la lista.

fotosensibilidad salud, medicamentos y sol

El lorenzo es muy dañino también para muchos medicamentos y no sería raro que si no tienes tus pastillas, o lo que sea, en un lugar fresco y alejadas del sol, se estropeen, alterando incluso su composición. Así que, otra vez a seguir las indicaciones que vienen en el prospecto o en el envase.

Dijimos que no íbamos a hablar de las consecuencias de los rayos UVA sobre nuestra piel pero si nos sobrase el dinero, haríamos como Nivea en Río de Janeiro, que de manera bastante molona explica esto de los peligros del sol. A niños y mayores.

 

Bueno, toca disfrutar del sol, del verano, de la playa, y ponernos morenos con precaución. Por cierto, si os apuntáis al bañador “nomasculoblanco” que permite un bronceado integral, mandad fotos, pol favol.

nomasculoblanco

¡Buen verano!

Sí, las orejas también son piel

Consejos para cuidar tu piel y tu salud después del largo invierno

Ya hace sol, buen tiempo y una gran mayoría de piscinas o ya han abierto o están a punto de abrir. ¡Vivaaa! Guardamos ya de-fi-ni-ti-va-men-te los abrigazos, los jerséis de lana y las botas; desempolvamos la ropa de veranito y nuestros cuerpos lozanos salen a la luz. Nos miramos más en el espejo e inevitablemente vemos que nuestra piel tiene el típico tono flexo de oficina y no nos gusta nada. Así que nos ponemos al sol todo lo que podemos y comenzamos a pensar en viajes a la playa para estar vuelta y vuelta en la arena. ¡Venga ahí a lo loco!

Es normal, se entiende la ansiedad y las prisas por cambiar el tono de nuestra piel pero es en este preciso momento cuando debemos extremar las precauciones para no quemarnos y no recibir del sol, o lo menos posible, todos sus efectos nocivos. Nuestra piel está más blanca que nunca y más blandita que nunca, como medio recocida por la ropa invernal y aunque nos encantaría convencerte de no tomar nada el sol, sabemos que casi es misión imposible.

Por eso, como sabemos que a nosotras no nos vas a hacer caso, el doctor y dermatólogo Santiago Aparicio Fernández nos va a dar hoy unos consejos de experto:

1. Protección solar a kilos y nada de protección: “Los fotoprotectores son nuestros amigos, siempre por encima de un factor 15, que podrá ser más alto (hasta 50+) en función del color de nuestra piel (cuanto más clara, mayor factor), de si tenemos múltiples lunares (nevus), de nuestra edad (especial cuidado con los niños) y de los antecedentes de enfermedad que tengamos o de si estamos realizando algún tratamiento que nos pueda hacer más sensibles. Luego no hay que olvidarse de reponer la crema en función del tiempo que vayamos a estar expuestos o de las actividades que realicemos (bañarse o sudar puede hacer que pierda eficacia el fotoprotector)”.

2. Las orejas también son piel: “Las zonas más sensibles suelen ser aquellas donde el sol incide más perpendicularmente como son el dorso de la nariz, la parte alta de las orejas, el labio inferior y el cuero cabelludo en aquellas personas con poco pelo”.

3. Gradúa la exposición y busca sombra: “Es primordial realizar una fotoexposición responsable, un niño menor de 3 años no debería estar expuesto al sol. Son los jóvenes el grupo poblacional más sensible y sobre el que más cuidado hay que tener, yo les digo que no deben de estar expuestos cuando su sombra sea más pequeña que su altura. Por supuesto las horas centrales del día son las de mayor radiación”.

4. Kit completo: “Efectivamente, fotoprotección no es sólo ponerse una crema con factor. Fotoprotección es llevar una camiseta, ponerse unas gafas de sol adecuadas, utilizar un sombrero, preferiblemente con alas”.

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5Niños y sol, no por favoooor. “Como ya he dicho, ellos son nuestro principal objetivo. Nuestra piel tiene memoria y son en estos primeros años de vida cuando recibimos la mayor radiación y, por tanto, nuestra piel es más vulnerable. Del cuidado que tengamos de pequeños dependerá que luego tengamos una buena salud y evitemos males mayores”.

Así que ya sabes, nada de cremas protección menos seis, que eso es trampa y lo sabes. Una protección alta adecuada a tu tipo de piel además de una correcta y generosa aplicación, nada de una gotita para todo el brazo, que te conocemos. Y si tienes peques recuerda que no hay nada como ser un buen ejemplo para que ellos también se protejan, por mucho asquito que les de la crema.

Semana Santa

O cómo medir lo bien que te lo has pasado por el “retostamiento” de tu piel

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La Semana Santa es esa gran semana (o cuatro días), a medias entre las vacaciones de navidad y las esperadas vacaciones de verano. Por eso, todos o casi todos, ponemos nuestras mayores expectativas y energías en exprimir esos días al máximo y volver “a la rutina” totalmente renovados, revitalizados, descansados y si puede ser algo morenos, mejor que mejor. Parece que existiera una norma no escrita que dice: los demás juzgarán la calidad de tus vacaciones por el nivel de retostamiento de tu piel. Más tostado, te lo has pasado fenomenal; menos tostado: ¿no lo has pasado bien? Y mira que te has podido ir a Helsinki pero, da igual, a no ser que vivas en un país asiático, hay que volver moreno. 

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A juzgar por su retostamiento parece que Ross se lo ha pasado fenomenal

 

No señores, eso de retostarse está más que pasado de moda y más que demostrado que el sol y sus efectos en la piel son peor que malos: arrugas, manchas, deshidratación… por no nombrar algunos más serios que tampoco es plan de chafar las vacaciones a nadie. En estas fechas, nuestra piel está todavía medio blandita y amarillenta del flexo y del largo invierno pero como tenemos tantas ganas de aprovechar, pues venga, a tope de vuelta y vuelta.

Consejo 1: Pásalo fenomenal pero protégete del solEsto del sol y de tu piel, lo podemos aplicar, tanto si vas al monte, como si vas al mar (que decían Aerolíneas Federales). O como si te vas a esquiar, porque si algo tiene de curioso esta época del año, es que se pueden hacer actividades típicas de cada estación, todas juntas, o por lo menos en estas latitudes del planeta.

Consejo 2: Disfruta de tu destino pero ten en cuenta siempre donde vas. Y ya sabemos que te puede el ansia de sol pero, aún a riesgo de parecer tu madre, otro buen consejo es mirar antes el tiempo que va hacer, porque ¿cuántas veces has metido el bañador y poco más en la maleta y te has quedado pelete? ¿Eh? ¿Cuántas?

Otros temas muy típicos son los nervios causados por los atascos, porque el hotel, en realidad, se parece tan poco a las fotos de su web como un gato a un pepino, porque cambiamos horarios, comidas… lo que nos lleva a que nuestro reloj biológico se descontrole y al final, sí, nos lo hemos pasado genial y el moreno de nuestra piel es evaluado por los demás de bien a notable pero volvemos “a la rutina”, por ejemplo y también bastante típico, sin ir al baño o yendo demasiado.

Consejo 3: Estas vacaciones come y bebe rico, cambia y desenchufa pero sobre todo, sobre todo, vuelve sano.

Propósitos, metas y pistas americanas de año nuevo

Si este año te propones cambiar, cambia a mejor, nunca a peor ¿vale?

Pues sí, aún nos encontramos en estos días tan señalados y por estar precisamente en estos días tan señalados, los humanos nos señalamos a nosotros mismos escudriñando todo lo que tenemos que mejorar. Otro año nuevito a estrenar, cargado de excesos del año anterior que consiguen que hasta el más contento consigo mismo se plantee cambiar para mejor ciertos aspectos de su vida.

Entre esos cambios, sin duda, los más populares están relacionados con la salud: bajar de peso, dejar de fumar, dejar de beber, hacer más deporte, comer más sano… lo que nos pasa, o por lo menos a la mayoría, es que queremos hacerlo todo a la vez, todo ya y que tenga resultados alucinantes, perceptibles e imperecederos a los tres segundos de haber comenzado. Eso si se comienzan, claro, porque ante una lista tan larga y exigente a ver quién es el héroe que lo consigue.

Justo en este momento del año empezamos con el “pues ahora todavía en fiestas no, pero este año hago, dejo, subo, bajo, arreglo, empiezo, acabo…” una cantidad de acciones que nos suelen dejar exhaustos y aturdidos solo con pensar en ellas. Y en vez de comenzar, los vamos aplazando con el consabido sentimiento de culpabilidad o, a veces, los empezamos pero no continuamos.

propósitos aplazados

A ver, que se retire a su cajita de auto-felicidad quien no haya pagado una pasta en el gimnasio el día 1 de enero, quien no se haya comprado todo el kit deportivo último modelo para ir cada día y descubrir, en abril, que solo hemos ido una o ninguna vez.

Y es que mientras sigue haciendo frío y de una forma totalmente inconsciente esos propósitos aún se ven alcanzables, mañana, mañana sin falta, pero una vez que el tiempo comienza a mejorar, ay amigo, ahí ya la historia cambia. Por eso mientras metemos tripita delante del espejo nos decimos cosas como: “tal como estoy, estoy bien, qué digo, ¡mejor que bien!”.

– Yup, still fabulous– Little Miss Sunshine

 

Eso sí, cuando comienza el calor de verdad, los propósitos renacen como las flores y las barrigas sueltas. ¡MUY FELIZ Y SANO AÑO NUEVO!

Desde Cada 8 Horas os queremos decir que los propósitos son buenos pero uno a uno, por favor. Por ejemplo quédate con una buena meta física, que está muy bien, y añade otra como sonreír más, quererte más o por lo menos no sentirte tan culpable por no haberlo logrado. Empieza por retos pequeños como “tirar ese medio limón que habita en tu nevera desde el 91”.